20 enero 2015

Un extraño paseo por La Pedriza

Hay días que tienes tantas vivencias juntas que en algún instante tu cerebro llega a dudar si todas han ocurrido el mismo día, es como si no tuviera tiempo a asimilarlas juntas. Eso me pasó el otro día al final de la jornada, en el último sector hubo un momento que dudé, pues me pareció muy distante el inicio del día, pero mejor empiezo desde el principio.
Miguel en la primera del Mururoa

* * *
Empezamos el día temprano, hoy nuestra intención es visitar un par de sectores pequeños, a las ocho ponemos rumbo a la Pedriza, a pesar de que a nuestro primer sector se accede mejor desde Cantocochinos entramos por el Tranco, es una cuestión de gustos, andas un poco más pero es todo más tranquilo y menos agobiante, sobre todo por no tener que estar pendiente de la barrera del otro lado.
La mañana es fría y el camino se nos hace corto con la amena charla, pronto llegamos al Mururoa, una pequeña placa vertical con cuatro vías con algo de canto y muchas manchas de musgo que no dificultan la escalada, el sector está solitario, tras dar un rápido vistazo a las vías nos equipamos y nos metemos en ellas. Está terminando Miguel la primera cuando empezamos a oír murmullos y ladridos.
El primero en llegar es Galo, algo detrás vienen un montón de amigos, entre los saludos y el alboroto de los perros se nos olvida que estábamos aquí para trepar, subo y cierro la primera. Amablemente nos dejan meternos en la segunda, con la excusa de que nosotros vamos más rápido, a pesar de que ya han desplegado la cuerda bajo ella, circunstancia que por supuesto agradecemos.
En nuestra segunda vía del Mururoa

Tras hacerla el tiempo empeora, empieza una ligera nevada, decidimos esperar un poco, la nieve se está depositándose en las regletas de la pared y aunque no funde lo hará al contacto de nuestros dedos, mientras esperamos acontecimientos nuestros hoy compañeros de pared cierran las dos vías que tienen abiertas. Sus perros aun no deben tener definida la jerarquía, pues de vez en cuando se oye alguna que otra tarascada con el correspondiente quejido y la voz del amo del perro agresor tratando de imponer el orden, el tiempo no mejora y nuestros compañeros de tapia deciden ponen rumbo a Cantocochinos. Nosotros aguantamos un poco más, pero la leve y persistente nevada mella nuestra paciencia y nos hace poner rumbo sur.
La Foca

El segundo sector al que teníamos pensado ir es a la Foca, que está más o menos orientado al norte, aun a sabiendas de que va a estar mojado vamos a hacerle una visita, no buscamos mejor opción pues ahora mismo estará empapada cualquier pared ya sea norte o sur.
En el camino a la Foca deja de nevar y cuando estamos observando sus distintas lineas sale el sol, frente a nosotros cruzando el rio está el ahora reluciente Cancho del Ratón, decidimos ir para allá a ver como estaban sus vías pues las de las focas tardarán en secar.
Cancho de Ratón

De camino al Ratón le suelto a Miguel un… “A ver si han reequipado el sector”. Miguel no da crédito a mis palabras pues no sabía siquiera que estuviese desequipado, este hecho hace que acelere el ritmo de marcha y varíe levemente su humor.
El aumento del paso junto con el exceso de abrigo hace que en la mínima cuesta nos paremos a quitarnos ropa, en menos de media hora hemos pasado del invierno a la cálida primavera, incluso me tengo que poner un pañuelo en la frente pues el sudor busca mis ojos.
Llegamos y efectivamente el Cancho del Ratón está desequipado, no es una novedad para mí pero sí para el equipador que va conmigo, esta circunstancia hace que su humor varié aun un poco más, entiendo que a los del mismo gremio le afecten más esas cosas.
Tras estar despotricando un rato decidimos acercarnos al Risco de las Hormigas. Este sector está dividido en dos zonas, la inferir y la superior, la primera está momentáneamente ocupada, nos vamos a la de arriba a hacer un par de vías mientras se libera la inferior.

Miguel en el sector superior del Risco de las Hormigas


La primera vía que hago no es que fuera muy difícil simplemente es que no voy centrado, con tanto cambio mi cabeza no está tranquila, la subo pero decido no escalar más en el día, ya que no estoy disfrutando, me dedico a asegurar a Miguel que parece que el escalar le relaja de los últimos acontecimientos del Cancho del Ratón.
Volvemos al sector inferior, el 6c que pretende hacerse Miguel sigue ocupado, mientras se queda libre se hace el 6b de la derecha, tras esto me anima a meterme. Y bueno, la segunda negativa no soy capaz de dársela. Me meto en tope, quitando el paso de mostrador del último paso lo saco bien, bajo y me vuelvo a abrigar pues ha entrado una nube y la temperatura vuelve a bajar con rapidez, de casi estar en manga corta volvemos a los forros y las plumas.

Según estoy mirando los pegues de los que ocupan la vía me entra una duda que le pregunto a Miguel.
  • Oye Miguel, ¿Lo de Galo y sus amigos fue esta mañana verdad?

No hace falta que me conteste pues enseguida me doy cuenta de la tontería que estoy diciendo, me quedo pensando en cómo me ha llegado esa idea a la cabeza y en los intríngulis de nuestro cerebro. Mientras, los hoy compañeros de pared dejan colarse a Miguel para que se haga el 6c.

02 diciembre 2014

Peña Las Monjas, Bustarviejo

La mayoría de los escaladores a los que preguntas no han oído hablar de Las Monjas, o si las conocen nunca han subido por allí. Desde hace cuatro años yo era uno de esos del segundo grupo, sabía que existía pero nunca se me había ocurrido ir a ese en apariencia lejano y recóndito sector, Miguel me hablaba a menudo de él, sobre todo cada vez que aparecían a la vista, allá a lo lejos, en nuestras ya muchas visitas al Mondalindo u otros sectores cercanos. Las Monjas era también un tema de conversación frecuente en el bar de turno, una constante universal en nuestros proyectos, teníamos incluso una coletilla habitual cuando repasábamos sectores pendientes… “luego tenemos Las Monjas”.
Me cuenta Miguel que conoció a su principal aperturista, Alberto Castro, en el muro de Herrera Oria hace ya muchos años, estuvieron un tiempo coincidiendo mientras entrenaban. Los avatares de la vida hicieron que Alberto se fuera a vivir a Bustarviejo. Años más tarde Miguel volvió a coincidir con él en los bares de la zona de Bustarviejo, tras hacer actividad en los distintos sectores de la sierra de Canencia. En uno de esos encuentros Alberto le contó sus aperturas en Las Monjas. Miguel fue dejando el tema de visitar el sector, hasta que cierto día de lluvia subió a echar un vistazo por aprovechar la jornada, casualmente ese mismo día cuando bajó coincidió con Alberto, mientras se tomaban unos vinos hicieron los croquis sobre unas frágiles servilletas de papel en Casa Maruja, aun con una idea de las vías en su cabeza el tema volvió a enquistarse, hasta que por fin cuatro años más tarde pudo subir a escalar, y yo tuve la suerte de acompañarle.

* * *
La mañana es fría, subimos abrigados por la cuesta y por unas prendas que se van alojando en nuestras mochilas a medida que tomamos altura. No sé si vamos fuera de sendero por el ansia de llegar pronto o simplemente porque no existe un camino directo, lo cierto es que vamos buscando la mejor ruta entre la baja vegetación y los dispersos islotes de roca.
Mientras continuamos por la asilvestrada ruta nos decimos que ya buscaremos el camino bueno a la vuelta. La atracción del sector nos ha hecho obviar el sendero que utilizan los parapentistas, que debe de andar un centenar de metros a nuestra derecha.

Cuando llegas al muro principal lo primero que te impresiona es el tono ligeramente azulado que tiene la roca, recuerda al Diedro Azul de Quebrantaherraduras, solo que aquí el liquen que da el color está más extendido, no puedo resistirme a tocarlo. Una vez que te acostumbras a ver el vertical muro levemente aturquesado, instintivamente empiezas a buscar sus presas, no hace falta mirar mucho para darte cuenta de la dureza de sus vías, y pensar que hoy a este muro no le vas a poder meter mano.
A la izquierda del paño principal, en un terreno bastante tosco, se levantan un par de espolones algo más asequibles, empezamos por el más occidental, en este primero hay dos cortas vías y un diedro roto.
 Miguel en la vía 2 según croquis
 Vía 2

Vía 1
A nuestra primera vía le falta la primera chapa, Miguel tira de repertorio y coloca un cáncamo hembra del 10 que lleva en el arnés.
La roca en apariencia no tiene buena adherencia, se parece un poco a la del vecino Mondalindo, además hay algo de arena y musgo sobre ella, se nota que esto no está muy transitado, aun así hacemos bien las dos vías existentes, incluso estamos un rato probando varias veces el primer paso de la segunda vía,…ahora taloneo con la izquierda, ahora pillo aquel cacho en bavaresa,… pues esta segunda tiene distintas alternativas de entrada.


El diedro roto

Terminadas estas nos vamos al diedro de la derecha, desde debajo da la impresión de que la roca está descompuesta y encima la primera chapa está bien alta, aunque nosotros no lo hacemos viene bien meter un friend antes de llegar a ella. Según subes cambia la sensación pues se nota que la roca está saneada, aun así hay alguna presa que se mueve. Le damos 6b, o 6a+ si vas a la derecha de las chapas.

Miguel en un paso invertido del diedro roto

Después de está nos vamos al muro del norte, en este hay una fisura de manos, creo que ligeramente desplomada, limpia y con descuelgue.
A la derecha de la fisura llama la atención un conjunto de bloques superpuestos que forman una aguja, da la impresión que en cualquier momento se pueden venir abajo cual castillo de naipes.

Parecen decir…mírame y no me toques

Tras colocar cintas, friends y aliens en el arnés, Miguel se mete en la fisura.

Miguel feliz en el descuelgue

Casi al final de la fisura echa en falta un segundo Camalot azul, está apunto de bajarse pero encuentra una buena presa dentro de la fisura que le anima a seguir, tras mucho esfuerzo y varios resoplidos consigue llegar a la reunión. Baja eufórico, diciendo que es la fisura más fuerte que se ha hecho últimamente, yo no me meto pues no estoy en mi mejor momento, además ya he visto lo que le ha costado a mi compañero y prefiero no meterme a guarrear.
Seguidamente bajamos al espolón que hay a la derecha del diedro roto, aquí hacemos una curiosa vía con forma ligeramente helicoidal.
En la vía helicoidal

Podríamos decir que esta vía es un pequeño resumen de lo que es este sector, empieza con un pequeño desplome chapado con buenos agarres, continua por una fisura muy arenosa desequipada, donde entran bien los friends y que extrañamente no se van los pies, y termina casi en lo alto de la agujita. Desde aquí se aprecia lo bien situado que está Bustarviejo en su valle, esta aguja conviene repelarla (rapel volado).
Damos por terminado el día contemplando el valle desde esta pequeña cima. En el habitual aperitivo ya nos faltará siempre una frase… “luego tenemos Las Monjas”, pero seguro vendrán otras vías, otros sectores para alargar una virtual lista. Volvemos a casa escuchando a Dylan, hoy hemos elegido una ruta un poco más larga al haber terminado la actividad en buena hora, podemos así disfrutar del valle y contemplar el volar de las aves cortado por el amarillo de los otoñales árboles en el temprano atardecer.


Cómo Llegar: Yendo por la A-1 tomar la salida 57 hasta Bustarviejo, subir a la parte alta de la urbanización el Pedregal (Bustarviejo), desde allí ya son visibles las paredes. Para subir al sector es conveniente hacerlo por el camino que hay a la derecha, ya que el sendero que va recto se cierra. Una vez estamos más o menos a la altura de Las Monjas sale un desvío que girar a la izquierda y va derecho a ellas.
Croquis: Miguel aún conserva aquellas viejas servilletas de papel, al día siguiente de nuestra aventura en Las Monjas las recibí en un correo electrónico, subo una para el recuerdo.

Aquí estos de nuestra actividad:




Notas importantes:
Aunque la roca se nota saneada es conveniente palpar la roca antes de cargar el peso pues alguna presa se mueve, sobre todo en el diedro roto, ojo hay zonas arenosas.
Material, cuerda de 60, cintas y un juego de friends del 0,5 al 3, si te metes en la fisura de arriba conviene repetir el 3 y llevar los aliens rojo y gris.

Al primer seguro de la vía 2 le falta la chapa. Para esta y otras vías es conveniente llevar siempre en el arnés chapas recuperables, y en la magnesera alguna tuerca del 10, otra alternativa más rápida es la de Miguel, lleva en el arnés un cáncamo hembra de rosca 10 que ya le ha sacado de más de un apuro.

Tras un rapel volado, en la manera de lo posible conviene recuperar la cuerda lentamente, el latiguear de ella en el vacío puede hacer inoportunos nudos.

18 noviembre 2014

Riscos de El Avión, La Pedriza

Decía Alfred Hitchcock que una película es como la vida, pero sin los momentos aburridos, creo que los que escalamos tenemos pocos momentos aburridos, pues cuando llega la tranquilidad diaria la solemos llenar con recuerdos y con la búsqueda de nuevos proyectos. Vivimos tan intensamente la escalada que nos hace falta tiempo para asimilar e integrar todo en el mismo día. Sin ir más lejos ayer me costó salir de mis pensamientos al llegar a mi parada de Metro, me veía con Miguel allá arriba reviviendo nuestra aventura en aquel frío y venteado espolón del Avión.
Aunque algunas veces estas vivencias son tan fuertes que siento extrañas paradojas, sobre todo cuando le ves las orejas al lobo. Cuando estás allá arriba en una situación comprometida, te preguntas,… ¿Qué hago yo aquí? Con lo a gusto que estaría en casa viendo una película, tumbado en ese viejo sofá azul que ya tiene mi forma. El caso es que cuando estoy en el sofá me viene la idea contraria,… ¿Qué hago yo aquí? ¡Vaya manera de perder el tiempo! Con lo bien que estaría en la Pedriza, compartiendo cuerda con un buen amigo y una buena vía bajo mis gatos. En fin, siempre será mi eterna paradoja, con el paso de los años he aprendido a aceptarla, ya no la pretendo resolver simplemente vivo con ella cuando viene.

* * *
La aventura de hoy empezó precisamente en uno de esos momentos tranquilos de hace ya muchas semanas, navegando por la red vi el croquis que tiene colgado Uge en su web, lo cogí como tantos otros, y lo dejé madurando en mi archivo de vías pendientes.
Allí estaba durmiendo el sueño de los justos hasta que Miguel, ya camino de la Pedriza, me preguntó que donde quería ir, El Avión fue una de las opciones que le di, él aceptó pues a pesar de que ya tiene hechas todas sus vías, hacía más de cinco años que no pasaba por allí.
Con esto después de tomarnos nuestro café reglamentario pusimos rumbo al sector. A pesar de que compartimos camino con mucha gente que subía al Yelmo, en las placas cercanas a nuestra ruta no vimos a nadie, quizás fuera porque el día era gris y habían anunciado lluvia.
Placa del Avión (dcha.) y espolones (izq.)
Tras la aproximación dejamos los macutos arriba ya que entrar por debajo es mucho más complicado debido al caos de bloques existente, como es lógico cuando llegas arriba lo primero que tenemos que hacer para empezar a trepar es rapelar a la base de la placa del Avión, par de rápeles y pie de vía, desde aquí se puede ver un peregrinaje constante de gente hacia la gran cañada, alguna que otra cabra merodeando por los inexpugnables riscos bajeros y negros buitres sobrevolando nuestras cabezas.

Nuestro pie de vía es sencillo, un par de robles y sus ocres hojas deambulando por cielo y suelo ambientando el otoñal día.

Después de darle un recorrido visual a la placa empezamos por la vía Mister Mark Knopfler, si no le importa, V+, aunque el pasito de entrada bien le podíamos dar 6a, está bien equipada, la hacemos del tirón y la rapelamos en dos tandas cada uno en nuestro turno, pues la vía tendrá unos 50m y nuestra cuerda es de 60m. Es la única vía que hoy hacemos para calentar, aunque eso de calentar no sé, pues por aquí hoy el sol no calienta mucho.

Vía...Mark Knopfler...

Continuamos con una vía desconocida de 6c que hay a la izquierda del paño, 30m, es de adherencia y tiene un aleje final importante. Miguel me recomienda hacerla de segundo, a mí no se me ocurre discutir... puf! Sí que es importante el aleje.
Vía Desconocida
Terminada esta no vamos a la vía de la fisura Pascual, V, también de unos 50m, está semiequipada con tres seguros antiguos y no es difícil, quizás la dificultad estriba en ver si aguantas los dolores y el crujir de los metatarsianos dentro de tus gatos al hacer los empotramientos, yo no los aguanto bien, lo mío no es el empotrar y cada vez que hay ocasión saco los pies “al aire”.


Fisura Pascual

Esta vía la equipa Miguel, hasta los seguros fijos que hay casi al final de vía, baja, la repito yo y una vez que llego al descuelgue vuelve a subir él. Con esta maniobra los dos la hacemos de primero y los dos nos quedamos arriba junto a nuestros macutos.
Sobre nuestras cabezas hay ya alguna que otra nube negra, incluso ya he visto llover en el valle mientras relajaba los pies en medio de la fisura agarrado al friend del 3. Por un momento pienso en dar por terminado el día, pero las oportunidades las pintan calvas, y a saber cuándo voy a poder volver por aquí.
Miguel dice de continuar con hechos, pues va en busca de la última reunión del espolón izquierdo del Avión sin insinuar nuestra retirada, al final descubrimos el descuelgue bastante abajo, está justo a la derecha y abajo, en un espolón acanalado en el centro, para bajar a ella montamos descuelgue en el solitario bloque que hay arriba. Al recuperar la cuerda de este primer rapel se nos engancha, desde aquí es fácil sacarla, pero para evitar futuros enganchones en el resto de los rápeles conducimos la cuerda con algún mosquetón que va metiendo Miguel de vez en cuando en los viejos spits. Bajamos con cuerda de 60m, nos toca hacer precarios rapeles, prefiero no contar nuestra técnica y recomendar bajar con cuerdas dobles.
Primer Rapel con la piscinita típica "para mojar la cuerda"... siguiendo la Teoría de Murphy

Por fin abajo. Nuestro primer largo empieza bajo un árbol seco con bastante musgo húmedo a su alrededor, misteriosamente ninguno de los dos resbalamos al pasar por allí, continua con una fisura a equipar que se puede hacer en bavaresa, y con un paso duro por la izquierda o más fácil por la derecha asegurado por un roñoso spit. Miguel para en el cáncamo que hay cercano a la reunión, en mi turno llego a la R1 asegurada solo por un oxidado spit y el casquillo de otro.
Pie del espolón izquierdo, L1 (30m aprox.)

En la bavaresa, la cinta que se ve es la que pusimos para conducir la cuerda en el rapel

Inicio del segundo largo

Fin del segundo largo (60m aprox.) vuelta a la piscina

El segundo largo me toca, se me da bien hasta que llego al resalte de 6a+, pese a que le doy varios pegues, el frío, el viento y creo que también mi cabeza hacen que el paso suba un par de grados, bajo y se lo dejo a Miguel, según llega al paso las condiciones empeoran pues ha empezado a llover, Miguel monta un pedal y remata el largo con autoridad. Recogemos rápido y bajamos por el camino del Yelmo, llegamos algo tarde a casa Julian, tenemos el tiempo justo para tomarnos algo y salir corriendo a comer a Madrid.
La actividad de hoy ha sido bestial y no puedo negar que he quedado saturado de clásica, al menos por un par de días, aun así estoy contento y pletórico por la actividad, curiosamente a pesar de la dureza del día no me ha venido a la mente la paradoja del sofá, quizás porque la de hoy ha sido una aventura especial.
Tengo claro que esta aventura no la hubiera podido hacer sin ti, gracias Miguel.

Notas importantes:
-Para el espolón es conveniente llevar el grado asentado pues hay muchos seguros oxidados donde es preferible no comprobar su estado con una caída, en la R1 ha saltado un spit… no vendría mal una reequipación.
-Si rapelas la vía para luego subirla hay grandes posibilidades de que se te enganche la/las cuerdas en los laterales del espolón, lo mejor es ir dirigiendo la cuerda con mosquetones alternos en los seguros existentes, en el último largo puedes dejar incluso las cintas puestas y pasar la cuerda por ellas dirigiendo la caída de ella.
-Aunque se puede subir con cuerda de 60 m, para evitar contingencias es recomendable ir con cuerdas dobles, sobre todo si empiezas rapelando la vía.
-Aparte de la cuerda es conveniente llevar un juego de friends hasta el tres, (si te metes en la fisura Pascual no viene mal llevar repetido el tres), una docena de cintas, algunos mosquetones sueltos para dirigir la cuerda caso de empezar rapelando (que se recuperarán en la subida) y alguna cinta para improvisar un pedal.


Croquis y accesos: Los de placa del Avión están en la guía Vías Conocidas y Desconocida de la Pedriza, de Tino Núñez. De los Espolones del Avión, Uge tiene uno muy bueno que tiene colgado de su web.

04 noviembre 2014

El Dante, La Pedriza

Aunque sea algo rebuscado, podríamos tener cierta analogía del día de hoy con la Divina Comedia, la obra maestra de Dante. Hoy hemos tenido nuestro infierno particular, por el inusual calor que ha hecho en esta cara sur aun estando ya bien avanzado octubre, también hemos tenido nuestro pequeño purgatorio en la aproximación, tanto al sector como a algunos de sus pies de vías, y por fin nuestro especial paraíso, por la siempre extraña belleza de las líneas de estos riscos y sobre todo, por la evasión al mundo surrealista que nos provoca siempre la Pedriza. Pero si me dan a elegir hacer un buen símil, prefiero hacerlo con la palabra de su obra, “Comedia”. Dante eligió definir así su obra porque en su viaje a los sobrenaturales mundos todo acababa bien, como en una comedia. Nosotros en el día de hoy hemos sabido rectificar estrategias equivocadas al no subir o desmontar la vía en su tiempo, hemos solucionado inoportunos enganchones de cuerdas entre rocas, hemos resuelto desmontajes de vías con delicados péndulos, tampoco podía faltar algún que otro inoportuno vuelo de poca importancia. Al final todo acabo bien, pudimos celebrar nuestra particular comedia con unos vinos bajo un chamizo, ya en el mundo que nosotros creemos real.
Manolo en La Super Abuela

* * *

Suele ocurrir que cuando vas más pendiente de la charla que del camino al final pierdes la senda, también suele ocurrir que cuando te das cuenta intentas recuperarlo atrochando entre árboles, jaras y buscando con la vista el deseado risco, vas diciéndote u oyendo decir, teníamos que haber cogido el desvío de abajo. Al final llegas a destino con más sudor en la camiseta de lo previsto, con tus piernas y brazos arañados por las ramas de los atajos y con las manos y ropa pringadas por la esencia de las jaras.
Terminando nuestra penosa aproximación, cercano ya a nuestro risco, nos encontramos a los que bien podían ser los guardianes del Dante, un recio montañero y su famélico galgo, han pasado noche en un incómodo vivac cercano, nos saludan con la frescura que nosotros no llevamos. En el resto del día no vimos a nadie, lo más unos entrecortados e ininteligibles rumores procedentes del vecino Cancho de los Muertos.
Tras el tortuoso camino llegamos al pie del risco principal del Dante, en este sobresale la vía de Los Profesionales, es la línea lógica para subir a la cima del risco oriental, la que hubiéramos dibujado todos con la vista de no estar abierta.
 Fernando asegurando a Miguel en los Profesionales, 6a


Fernando en Los Profesionales


Miguel deja la vía montada y mientras la repiten Fernando y Manolo, el resto nos vamos en busca de otras líneas a nuestra izquierda, para llegar a ellas hay que andar entre enormes bloques y musgosas placas, pese a la cercanía de las vías los accesos no son evidentes, incluso yo diría que tienen algún expuesto paso de escalada con patio donde no puedes relajarte al ir sin cuerda.
 Miguel en La super abuela

Menda en La Super Abuela

Llegamos a nuestra segunda vía, La Super Abuela, le damos 6a+, una vía equipada con tensores químicos que va por una oblicua e inclinada fisura, tiene mucho romo, poco canto y regulares empotramientos, si tienes guantes súbelos, tu mano derecha te lo agradecerá.
 Yago chapando a mano cambiada :)


Rapel de La Super Abuela

Comentar que esta vía no la puede cerrar un novato, pues tiene péndulo y es expuesto recuperar el material, aunque le aseguramos desde abajo, sufrimos viendo a Fernando limpiar la vía mientras rapelaba.
 Miguel asegurando a Fernando en Quítame la vida antes que la comida

 Menda en Quítame la vida antes que la comida

 Yago diciendo: Hijo mio algún día todo lo que ves será tuyo :)

Manolo asegurado por Yago

Continuamos con la vía Quítame la vida antes que la comida, 6a, está es más fácil pero también tiene los seguros más distantes, quizás sea M1+, no viene mal que el asegurador se ancle al primer seguro de la vía con un alargue, en está ya vamos notando el calor, pues los gatos pese a guardarlos en sombra ya no se fijan bien a la roca en los pasos de adherencia. En mi turno llego arriba con los ojos llenos de sudor, el pañuelo que llevo en la frente dejo de absorberlo a media vía.
Miguel y Fernando rematan con la vía Por los Cuernos de Belcebú, 6a+ le dan, por el paso de quitarte del medio el techito, en esta vía se les enganchó la cuerda y hubo que subir con la otra que llevábamos para desengancharla.
 Miguel en Por los Cuernos de Belcebú

Fernando

En lo que tardan en desenganchar la cuerda el calor aprieta un poco más y los ánimos terminan por enfriarse, esto está apunto de parecerse a un dantesco infierno nunca mejor dicho. Yago y yo nos quedamos sin hacer la vía de Los Profesionales, decidimos dejarla para cuando caliente menos este extraño otoño.
Agobiados por el calor

El Bueno de Miguel se ofrece en ir a recuperar el material, toma una de las cuerdas y se va por detrás a retirarlo con un rapel.
Nos bajamos, por el camino hablamos de las cercanas pozas y de los bañadores ya guardados en los armarios, en fin una conversación impropia de las fechas en la que estamos. A falta de baños donde mejor se está ahora es en el chiringuito del valle, bajo la sombra de los cañizos, con una buena cerveza entre manos y planeando nuevas aventuras, buscando siempre nuestro particular paraíso, o simplemente nuestra divina comedia.
Miguel

Cómo llegar: Desde Cantocochinos tomar el camino que va al Cancho de los Muertos, el Dante está justo a la izquierda de este, según subes.
Croquis: Están tanto en la guía de Ignacio Luján y David Zapata (La Biblia) como en la de Luis Santamaría.
Notas importantes:
- ¡Ojo! Las vías son de más de 30m, es indispensable utilizar cuerda de 70m.
- Para bajar recuperando el material de la vía La Súper Abuela, gracias a que está equipada con tensores químicos, puedes partir el rapel en dos, es más lento pero disminuyes el péndulo considerablemente. Ojo también hay péndulo aunque no recuperes material.
- Mucho cuidado con la aproximación a los pies de vía de las líneas de la izquierda…te darás cuenta cuando lo veas, nosotros incluso bajamos de ellas con los gatos puestos.
- Para entrar por detrás a montar o desmontar Los Profesionales es muy recomendable conocer el camino (hay un rapel intermedio).
Nota: Las fotos son de Manolo y mías