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14 septiembre 2011

Valles de Ansó y Echo (o Hecho)

El plan lo teníamos prácticamente definido, andar por valles con encanto, subir unos cuantos picos y disfrutar de un largo fin de semana entre amigos haciendo montañismo, pero por si acaso metimos cascos, arneses, una cuerda de 70 y demás chismes de escalada. Gracias a eso, además de pisar cumbres, pudimos darle un tiento a las placas calizas de Linza, divertirnos en las paredes del refugio de Gabardito y ya que nos cogía de paso, hacernos un simbólico largo de deportiva en Riglos, nos salió un fin de semana de esos de recordar.

Foto Dani: El Midi visto desde el Bisaurín

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Después de una buena noche en el hostal Castillo de Acher de Siresa, ponemos rumbo al valle de Ansó, no madrugamos mucho pues la semana ha sido dura para algunos y nos lo tomamos con calma, llegamos al refugio de Linza a eso de las 10 y a las 10:30 ya estamos subiendo hacia el Petrechema (o Petrachema o Petretxema... según gustos), hemos elegido este pico de corta y fácil subida para ver que tal andamos de fuerza y ritmo, igual tenemos los cuadriceps atrofiados de la inactividad, la subida es buena y progresiva, pronto llegamos al collado de Linza, lugar que me trae muy buenos recuerdos.

Collado de Linza, a la derecha el Petrechema

Desde allí ya podemos ver, además de nuestro pico, la Mesa de los Tres Reyes y el resto de las moles calcáreas que lo rodean, continuamos ruta por la definida senda.

El Petrechema

La cumbre está cerca, ya solo nos falta un giro a la izquierda, un poco de sendero pedregoso, cresta y cumbre.

Dani, Esther y Lidya
Foto Dani: Oteando la ruta de bajada

Parte de las agujas de Asabère

Después de compartir cumbre decidimos bajar por el collado del Petrechema (o Puerto de Ansó), allí paramos un poco para tomar un tentempié

Foto Dani: Pico Sobarcal y Mallo Acherito

De allí ponemos dirección a las Foyas del Ingeniero, es más bonito que por donde hemos subido, encima haremos ruta circular con lo que mís amigos podrán descubrir un curioso valle que entremezcla en su suelo, viejos y retorcidos troncos secos con pedrera, si no fuera por los árboles y estos troncos secos bien podríamos decir que estamos en Picos.

Foyas de Ingeniero

El pedregoso camino se suaviza y se interna en un fresco hayedo, pronto llegamos a Linza, tras la cervecita de rigor ponemos rumbo a Gabardito.

Pero nada más arrancar el coche vemos a nuestra izquierda unas plaquitas de caliza, en ella hay un matrimonio con un par de niños escalando. Cambiamos de planes, vamos a darle un rápido tiento a esas placas. Nos hacemos una vía y para Gabardito corriendo, que tenemos cena a las ocho y todavía tenemos que ducharnos.

Foto Dani: Caliza pura en excelente estado

Refugio de Gabardito, hora de la cena

Sabado 10, hoy nos toca la marcha más dura del fin de semana, el Bisaurín con esa temible y convexa pala final de 600 m de desnivel, que no te deja ver la cumbre hasta que estás en ella, todavía me duelen los entresijos por haberme hecho esta pala en invierno, hace unos años, con nieve casi hasta la rodilla, quizás por eso sigo dándole el calificativo de temible.

El Bisaurín

Antes de llegar a ella nos metemos por suaves praderas llenas de caballos, vacas y algún que otro buitre dándose el festín con la carroña.

Camino del Foratón
Subiendo al Col. del Foratón, al fondo la sierra de las Cutas

En el collado del Foratón se suele descansar y tomar algo antes de los últimos 600 m de desnivel, insto a mis amigos de parar un poco más arriba para hacer algo más suave el ventoso “repecho” final de este monte, tras comer algo tiramos para arriba… uno, dos, puff, tres, cuatro, repuff… hora y pico más tardes llegamos a la cumbre donde gozamos de vistas espectaculares.
El Castillo de Acher rodeado de extraños colores desde la cima del Bisaurín

No estamos tan mal de fuelle, en mi caso he subido a ritmo toda la cuesta prácticamente sin pararme.
Comemos un poco y para abajo, Gabardito nos espera con sus paredes llenas de llagas y presas de resina, incluso tiene un par de descuelgues donde practicar con cuerdas. Tras esto Esther nos invita a una botella de clarete, en las placas de Linza hizo su primera vía y ahora celebramos que se ha hecho su primera vía de primera en las paredes del refugio. Siempre habrá algo que celebrar :)

El Puro

Domingo 11, teníamos este día reservado para hacer algo de escalada, el problema es que por aquí no conocemos escuelas de deportiva, disponemos de solo una cuerda de 70 y entre nosotros hay gente sin mucha experiencia, aun así después de barajar varias alternativas cerca de Panticosa, decidimos meternos en las psicológicas paredes de Riglos, nos pillaba de camino. Mientras tomamos un café en el bar Pisón repasamos la guía de Riglos que tienen en el bar, ya teníamos elegido el sector cuando a la salida vemos, clavada con chinchetas en la puerta las reseñas de las vías del Mallo Colorado,… primeros largos con 30 m. ¡Bien! A por ellos vamos.

No se por donde nos metimos pero terminamos llegando al Mallo Colorado por una especie de senda de jabalí sudando la gota gorda.

El Mallo Colorado
Dani

Lidya

Dani pone las cintas al primer largo de Ultravox, V, Lidya va detrás y yo desmonto la vía, bonito, algo expuesto y psicológico largo, como dicen en todos lados de este sitio, parece que las rocas van a saltar a tu peso pero ahí resisten.

No hay tiempo para más, dejamos alguna que otra vía pendiente y para Madrid que nos volvemos después de una comida homenaje.

Cartografía recomendada: Valles de Ansó y Echo, 1:25.000, Editorial Alpina

08 noviembre 2010

Valles de Belagua y Hecho, Pirineos

Extraño otoño este de 2010 en esta parte de los Pirineos, apenas se ve verde en el suelo, en pocos días hemos pasado del calor y los prados agostados a la nieve y el hielo, las hojas de muchos hayedos parecen quemadas, como si hubiesen pasado directamente del verde al ocre olvidándose de la existencia de los tonos amarillentos y rojizos, los hongos y las setas escasean…
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Finales de octubre, nos vamos a los valles de Belagua y Hecho, además de disfrutar del otoño, nuestra intención es hace varias cumbres por esta zona, en nuestra agenda tenemos El Quimboa, El Petraficha, La Mesa de los Tres Reyes, El Petrechema, El Anie,… y todo el que se ponga a tiro.
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Sábado 30 de octubre, iniciamos la marcha en Zuriza, este día es en el que mejor tiempo dan, aun así sobre una fina capa de nieve tuvimos viento, lluvia y nubes grises.

Quimboa bajo desde el collado de Quimboa

Bajando del Quimboa bajo


Con las primeras nieves se suele andar fatal, es el principal motivo para no subir a Pirineos por estas fechas, pero hoy es la excepción, la nieve está áspera, seca y nada resbaladiza, se anda aun mejor que sin ella.
Subida al Quimboa Alto
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Por la cresta hacia el Petraficha
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La bajada la hacemos desde el collado de Petraficha hacia la Selva de Oza.
La llovizna arrecia según bajamos, el plan era esperar al autobus en los merenderos de la Selva de Oza, pero el conductor tiene sus horas y no aparecerá por aquí hasta cerca de las 19:00 h. Quien más quien menos está mojado y lo mejor es no parar, unos cuantos decidimos bajarnos a Hecho andando y haciendo dedo, a los pocos kilómetros nos recoge una furgoneta amarilla que nos deja en la misma puerta del hotel.
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Domingo, el día está mas que desagradable y no es nada aconsejable irse a la Mesa, llueve, hace viento y las cumbres no se ven, están cerradas por las nubes, hay cambio de planes, nos dividimos en varios grupos, en principio la intención de nuestro grupo era disfrutar un par de horas por un hayedo e irnos a comer de cuchara en Isaba.
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Pero nuestros planes los desbarata la meteo’, la lluvia pasa a forma sólida, y los caminos están llenos de resbaladizo barro, las dos horitas pasan a ser cinco, para colmo no somos capaces de dar con el paso de Lazagorria donde se inicia el camino de bajada al Rincón de Belagua, pese a que estamos viendo el “trak” en el GPS nos es imposible meternos en él, la senda se la ha debido comer el bosque, lo intentamos por diferentes y lógicos sitios pero siempre el mismo resultado… el acantilado, después de un buen rato de probaturas aceptamos lo evidente, tenemos que desandar lo andado y volver por donde hemos venido, aun así disfrutamos del hayedo.
Hayas en el valle de Belagua
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Yesqueros (Fomitopsis pinicola)
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Los vulgarmente conocidos yesqueros se dan en árboles muertos o debilitados, en la antigüedad se usaban para encender fuego, de ahí su nombre.

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Al final de la tarde parece que abre el día.
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El lunes también amanece malo, cielo cerrado, nubes y viento, con buen criterio nos vamos a hacer turismo, decidimos cambiar de aires, el Anie por el castillo de Loarre, y nunca mejor dicho lo del cambio de aires, por aquí casi no se puede subir a las almenas.

14 octubre 2009

Sierra de la Demanda

Después de un par de días de largas caminatas llegamos al tercer día del puente, en un principio la marcha de este día parecía de relleno. El plan era dar un paseito de unas 4 ó 5 horas, llegar a Pineda de la Sierra a eso de las dos de la tarde, comida en el restaurante de turno y salida a Madrid dando las cuatro en el reloj, y más que de relleno parecía cuando los dos días anteriores habíamos hecho travesías el doble de largas y con desniveles superiores a los 1.000 m.
Bueno, hoy solo 800 m de desnivel nos decíamos, incluso algunos de los que se quedaron, en plan broma por supuesto, pusieron esto como excusa para irse directamente al pueblo, a leer el periódico y tomarse el vermú mientras llegaba la hora de la comida.
Los que hicimos la última ruta, partimos desde el Puerto del Manquillo. Después de un pequeño descampado la travesía se interna en un joven hayedo, en el que destacan algún que otro ejemplar ya más viejo y los siempre vistoso frutos de los serbales.
Foto: Hayas en pleno otoño


Foto: El fruto del serbal de los cazadores


Al coronar la primera colina un viejo mastín leones nos ladra en la distancia, avisa de nuestra presencia a su amo, un curtido pastor burgalés, por ahí viene a nuestro encuentro con unas ganas tremendas de hablar, le acompaña un pequeño y vivaracho chucho de esos que reflejan energía y bondad en sus brillantes ojos sin importarle mucho su lejano pedigrí, más atrás queda su pequeño y recogido rebaño. Con dos frases nos da la clave del día, la clave de su monte.
- Hola, Buenas.
- Buen día tengan ustedes, hace mucho aire para ir en pantalón corto, dice mirando a José Antonio.
- No, lo llevo dentro, dice Jose señalando su macuto.
- ¿Adónde van?
- Vamos a Pineda.
- Pues por este monte solo se puede ir por arriba, por el Pela’o, lo demás esta cerra’o.
- Gracias, por allí vamos.
Eso de Pela’o me suena a frío, pienso mientras miro las nubes que cubren la cresta, por casualidad llevo los pantalones de invierno, he pensando que como el desnivel no era grande no iba a sudar mucho con ellos puestos, mira por donde no me van a sobrar, los de verano andan ya en el autobús con las perneras manchadas de barro de los días anteriores.

Foto: En busca de la cresta

Comenzamos la subida a la cresta, ya se va notando el aire del que nos avisó el vetusto pastor, me paro y saco el corta-vientos, un trago de agua, una foto y a seguir lo más juntos posible antes de meternos en la ventisca.
Llevamos más de una hora en la cresta entre la niebla y tenemos un viento que va en aumento que no te deja andar en línea recta, se hace difícil hablar con alguien, lo único que puedes hacer es mirar la brújula de vez en cuando, y seguir la silueta del que te precede.
El estar aislado te da más tiempo para pensar, entre otras cosas me viene a la mente una conversación que tuve antes de partir.
- ¿Que haces este puente?
- Pues me voy con mi club a trabajar un poco el aeróbico a la sierra de la Demanda.
No querías aeróbico,…pues toma aire.
Me empieza a molestar el viento en mi ojo derecho, ando a ratos con el ojo cerrado para calentarlo y protegerlo del aire, y a ratos con la mano derecha improvisando una visera lateral, pero lo mejor que puedo hacer es pararme a sacar ropa, gorrito de forro a la cabeza, chubasquero de gore con capucha al cuerpo y gafas de ventisca para los ojos, acostumbro a llevar todo en la mochila,…así me pesa. Una miradita a la brújula y a la ya húmeda fotocopia del plano y a seguir con las siluetas de mis amigos, parecemos almas en pena vagando sin destino cierto.
Por suerte llevamos tres días con cenas de esas de reventar, regadas con buenos caldos de la tierra, nos han dado unas valiosas energías extras de las que ahora disponemos.
Pasan las largas horas de dudas y navegación por la ventisca, por fin llegamos al Pela’o, como le llamaba el pastor, aquí el único sitio donde no corres el riesgo de que el aire te tire es sentado en el suelo, lentamente nos vamos agrupando.
A pesar de que los que tienen GPS dicen de reunirnos todos, se hace difícil la espera en este desapacible monte.

Arranca el primero arrastrando a la mayoría, falta Rubén que cierra filas con el grupo de rezagados, lleva GPS es experto y difícilmente se pierde, además veo que de los que parten ninguno lleva emisora y hoy yo la llevo, son las excusas que me doy para ir con los de cabeza.
Más o menos agrupados, entre la ventisca, seguimos monte adelante, llevamos unos veinte minutos andando y la pendiente no baja, aquí falla algo, según el mapa ya tendríamos que empezar a bajar, miro la brújula y veo que vamos en dirección este.
- Eeeeh! Que vamos mal.
Reunido el grupo de cabeza trazamos la ruta sobre un plano mojado que ya se me cae a trozos, aunque estamos fuera del mapa, la dirección a tomar es clara, siempre al norte.

Para allá vamos pues, en busca del hoy cálido norte. Después de atravesar un pequeño y compacto hayedo salimos a un claro, perdemos altura, abandonamos la niebla y a resguardo el viento deja soplar, sin ellos ya se anda mejor, pronto divisamos el pueblo donde celebramos la llegada con una buena comida en una no menos buena terraza, entre las risas de los que tenían que haber llegado después y que por arte de magia han aparecido antes que nosotros en el pueblo. :)

Foto: Los “incondicionales” a la hora de comer. :)

Hospedaje: Albergue de la Real Fábrica, Ezcaray. 941. 354. 474

Cartografía recomendada:
I.G.N. Hojas 239 (Pradoluengo) y 240 (Ezcaray).

Actividad realizada:
Día 10: Sta. Cruz del Valle Urbión – San Millán – Pineda de la Sierra.
Día 11: Valdezcaray – San Lorenzo – Monasterio de Valvanera.
Día 12: Pto. del Manquillo – Pineda de la Sierra.