Ayer me desperté con una
sensación agradable, había tenido un sueño. Me veía con dos amigos en una
tapia, aunque el día era esplendido a veces la pared era azotada por un fuerte viento,
en mi sueño me veía haciendo largos y más largos, no sé dónde íbamos ni qué buscábamos
arriba, quizás solo subíamos por la satisfacción personal, por evadirnos de los
problemas cotidianos, pues sabíamos que en la cima no había nada, simplemente encontraríamos un abrazo de cumbre, no buscábamos más. Al reincorporarme en la cama vi una
hoja arrugada sobre la mesilla de noche, era el croquis de la vía, me di cuenta
entonces de que aquello fue una bonita realidad.
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12 noviembre 2015
Puig Campana, fue un bonito sueño
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Puig Campana
11 junio 2015
Agujas de Valdemanco
Mis amigos me preguntaban que qué pasaba
con el blog, que si lo había dejado; la respuesta era bien sencilla, aunque en
esto últimos meses he seguido haciendo actividad, la causa principal de este
pseudo-abandono es el encadenamiento ruinoso de lesiones, no salía de una y ya
estaba metida en otra,… Ahora parece que ya voy saliendo, o al menos ya he
aprendido a convivir con ellas, pues alguna creo que ya la tengo crónica. Para
no forzar más de la cuenta me refugié en mi grado de confort repitiendo vías en
escuelas para mí conocidas, con esto, salvo pasar un buen día entre amigos no había
mucho más que contar… y menos a mí fisio, que por no oír sus reproches
simplemente le decía que me dedicaba a dar “paseítos por la Pedriza”. Entre
estos “paseitos por la Pedriza” destacan las visitas que últimamente hemos
hecho a las Agujas de Valdemanco, este solitario paraíso de granito de alta
montaña, donde abunda el musgo y el cerrado matorral, donde vive la nerviosa lagartija
y el inmutable buitre. Aquí la tranquilidad y la energía entran por los poros
por si sola, que mejor sitio que este para romper un silencio que ya me
molestaba, que mejor lugar para recuperar energía.
Miguel, en el L1 del El Alpinista electricista, 6c+
* * *
De mis últimas salidas varias han sido
por estas apartadas agujas, era agradable ver la progresión tanto física como
mental que me daba este lugar. Recuerdo que la primera vez que subí, con el
chorreo de lesiones a cuesta, casi me tumbó la pequeña subida de acceso, puede decirse
que llegué a la base de las agujas moralmente derrotado y pidiendo árnica para
mi rodilla, ese primer día me conformé con hacer tres vías de cualquier manera,
me limité a ver como los demás disfrutaban de la escalada mientras mi alma
intentaba buscar un algo entre las agujas que había perdido en el valle.
Por suerte no perdí la afición a la
fotografía y conservo unos recuerdos de aquel día que ahora veo un tanto
distantes.
Manolo en Rebeca, 6a+
Semanas después vino la segunda visita,
creo que fue en esta cuando llegó el punto de inflexión, la subida me costó
menos y aunque se notaba la falta de actividad, las lesiones no enturbiaron la
escalada. A decir verdad apunto estuve de no ir, pues al oír el nombre de las
vías que proponía Miguel: Directa Salcedo-Sanchez y el Alpinista Electricista a
la Punta Laura, me entró el… “Y donde voy yo con este cuerpo a hacer semejantes
vías”, los ánimos de Miguel me empujaron, y bueno, voy y hasta donde pueda me
dije.
Miguel, primer largo Directa Salcedo-Sánchez, 6b (mantenido) ¿6c?
Fernando, en el L2-L3 Salcedo-Sánchez
R1 de El Alpinista Electricista, 6c+
Fernando, L1 de El Alpinista Electricista, 6c+
Excepcionales vías. Ese día, aunque en
tope, Vlady, Manolo y yo solo hicimos una, La Directa Salcedo-Sanchez a la
Punta Laura, mientras Fernando y Miguel hicieron también El Alpinista
Electricista. Para esa única vía bien valió subir, fue la excusa perfecta para compartir
cuerda y risas y por supuesto la posterior cerveza, también fue la excusa para
olvidarme de las lesiones.
Vlady, empalmando el L2 y el L3 de la Directa Salcedo-Sánchez
Manolo, en el L2 - L3 de la Directa Salcedo-Sánchez
Menda en el mismo largo
Al día siguiente volvimos Miguel y yo a
este paraíso de verdes placas y firmes regletas, fue una subida rápida donde
las lesiones quedaron difuminadas por el entorno, hicimos cinco vías cortas, en
este caso todas encadenadas de primero, disfrutamos de un día como hacía tiempo
no lo hacía, en este lugar que cada vez significa más para mí.
Cancho Moñiga, vía Merlayn, 6b
Muro del Sol, El Quinto Elemento, V+
Datos
técnicos y croquis: Vienen en la guía de Juan Luis Salcedo, La Cabrera,
Agujas de Valdemanco. De Punta Laura en vía clásica hay un buen croquis. Por
su parte Miguel me ha pasado este que subo:
En él se puede ver una tercera vía que
dudamos que sea la Vía Casquet-Becquer-Vivanco pues inicia su recorrido por un
espolón y está equipado con parabolts M-10.
Descenso de Punta Laura: Destrepando por
detrás o rapelando por las vías, ojo la última reunión de la Directa
Salcedo-Sánchez está un tanto vetusta, nosotros rapelamos de un cáncamo que hay
algo más a la derecha, en una tirada de 60m. Según pone Miguel en el croquis se
recomienda hacer la Directa Salcedo-Sanchez en dos largos pues la segunda
reunión es un tanto incómoda, y el Alpinista Electricista en tres, pues las
cuerdas corren mal arriba. El resto de las vías son de un largo. Las dos primeras vías de Punta Laura se pueden hacer con cuerda simple de 60
P. D. En este blog puedes encontrar algo
más de esta zona.
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02 diciembre 2014
Peña Las Monjas, Bustarviejo
La
mayoría de los escaladores a los que preguntas no han oído hablar
de Las Monjas, o si las conocen nunca han subido por allí. Desde
hace cuatro años yo era uno de esos del segundo grupo, sabía que
existía pero nunca se me había ocurrido ir a ese en apariencia
lejano y recóndito sector, Miguel me hablaba a menudo de él, sobre
todo cada vez que aparecían a la vista, allá a lo lejos, en
nuestras ya muchas visitas al Mondalindo u otros sectores cercanos.
Las Monjas era también un tema de conversación frecuente en el bar
de turno, una constante universal en nuestros proyectos, teníamos
incluso una coletilla habitual cuando repasábamos sectores
pendientes… “luego tenemos Las Monjas”.
Me
cuenta Miguel que conoció a su principal aperturista, Alberto Castro, en el
muro de Herrera Oria hace ya muchos años, estuvieron un tiempo
coincidiendo mientras entrenaban. Los avatares de la vida hicieron
que Alberto se fuera a vivir a Bustarviejo. Años más tarde Miguel
volvió a coincidir con él en los bares de la zona de Bustarviejo,
tras hacer actividad en los distintos sectores de la sierra de
Canencia. En uno de esos encuentros Alberto le contó sus aperturas
en Las Monjas. Miguel fue dejando el tema de visitar el sector, hasta
que cierto día de lluvia subió a echar un vistazo por aprovechar la
jornada, casualmente ese mismo día cuando bajó coincidió con
Alberto, mientras se tomaban unos vinos hicieron los croquis sobre
unas frágiles servilletas de papel en Casa Maruja, aun con una idea
de las vías en su cabeza el tema volvió a enquistarse, hasta que
por fin cuatro años más tarde pudo subir a escalar, y yo tuve la
suerte de acompañarle.
*
* *
La
mañana es fría, subimos abrigados por la cuesta y por unas prendas
que se van alojando en nuestras mochilas a medida que tomamos altura.
No sé si vamos fuera de sendero por el ansia de llegar pronto o
simplemente porque no existe un camino directo, lo cierto es que
vamos buscando la mejor ruta entre la baja vegetación y los
dispersos islotes de roca.
Mientras
continuamos por la asilvestrada ruta nos decimos que ya buscaremos el
camino bueno a la vuelta. La atracción del sector nos ha hecho
obviar el sendero que utilizan los parapentistas, que debe de andar
un centenar de metros a nuestra derecha.
Cuando
llegas al muro principal lo primero que te impresiona es el tono
ligeramente azulado que tiene la roca, recuerda al Diedro Azul de
Quebrantaherraduras, solo que aquí el liquen que da el color está
más extendido, no puedo resistirme a tocarlo. Una vez que te
acostumbras a ver el vertical muro levemente aturquesado,
instintivamente empiezas a buscar sus presas, no hace falta mirar
mucho para darte cuenta de la dureza de sus vías, y pensar que hoy a
este muro no le vas a poder meter mano.
A
la izquierda del paño principal, en un terreno bastante tosco, se
levantan un par de espolones algo más asequibles, empezamos por el
más occidental, en este primero hay dos cortas vías y un diedro
roto.
Miguel en la vía 2 según croquis
Vía 2
Vía 1
A
nuestra primera vía le falta la primera chapa, Miguel tira de
repertorio y coloca un cáncamo hembra del 10 que lleva en el arnés.
La
roca en apariencia no tiene buena adherencia, se parece un poco a la
del vecino Mondalindo, además hay algo de arena y musgo sobre ella,
se nota que esto no está muy transitado, aun así hacemos bien las
dos vías existentes, incluso estamos un rato probando varias veces
el primer paso de la segunda vía,…ahora taloneo con la izquierda,
ahora pillo aquel cacho en bavaresa,… pues esta segunda tiene
distintas alternativas de entrada.
El diedro roto
Terminadas
estas nos vamos al diedro de la derecha, desde debajo da la impresión
de que la roca está descompuesta y encima la primera chapa está
bien alta, aunque nosotros no lo hacemos viene bien meter un friend
antes de llegar a ella. Según subes cambia la sensación pues se
nota que la roca está saneada, aun así hay alguna presa que se
mueve. Le damos 6b, o 6a+ si vas a la derecha de las chapas.
Miguel en un paso invertido del diedro roto
Después
de está nos vamos al muro del norte, en este hay una fisura de
manos, creo que ligeramente desplomada, limpia y con descuelgue.
A
la derecha de la fisura llama la atención un conjunto de bloques
superpuestos que forman una aguja, da la impresión que en cualquier
momento se pueden venir abajo cual castillo de naipes.
Parecen
decir…mírame y no me toques
Tras
colocar cintas, friends y aliens en el arnés, Miguel se mete en la
fisura.
Miguel feliz en el descuelgue
Casi
al final de la fisura echa en falta un segundo Camalot azul, está
apunto de bajarse pero encuentra una buena presa dentro de la fisura
que le anima a seguir, tras mucho esfuerzo y varios resoplidos
consigue llegar a la reunión. Baja eufórico, diciendo que es la
fisura más fuerte que se ha hecho últimamente, yo no me meto pues
no estoy en mi mejor momento, además ya he visto lo que le ha
costado a mi compañero y prefiero no meterme a guarrear.
Seguidamente
bajamos al espolón que hay a la derecha del diedro roto, aquí
hacemos una curiosa vía con forma ligeramente helicoidal.
En la vía helicoidal
Podríamos
decir que esta vía es un pequeño resumen de lo que es este sector,
empieza con un pequeño desplome chapado con buenos agarres, continua
por una fisura muy arenosa desequipada, donde entran bien los friends
y que extrañamente no se van los pies, y termina casi en lo alto de
la agujita. Desde aquí se aprecia lo bien situado que está
Bustarviejo en su valle, esta aguja conviene repelarla (rapel
volado).
Damos
por terminado el día contemplando el valle desde esta pequeña cima.
En el habitual aperitivo ya nos faltará siempre una frase… “luego
tenemos Las Monjas”, pero seguro vendrán otras vías, otros
sectores para alargar una virtual lista. Volvemos a casa escuchando a
Dylan, hoy hemos elegido una ruta un poco más larga al haber
terminado la actividad en buena hora, podemos así disfrutar del
valle y contemplar el volar de las aves cortado por el amarillo de
los otoñales árboles en el temprano atardecer.
Cómo
Llegar: Yendo por la A-1 tomar la salida 57 hasta Bustarviejo, subir
a la parte alta de la urbanización el Pedregal (Bustarviejo), desde
allí ya son visibles las paredes. Para subir al sector es
conveniente hacerlo por el camino que hay a la derecha, ya que el
sendero que va recto se cierra. Una vez estamos más o menos a la
altura de Las Monjas sale un desvío que girar a la izquierda y va
derecho a ellas.
Croquis:
Miguel aún conserva aquellas viejas servilletas de papel, al día
siguiente de nuestra aventura en Las Monjas las recibí en un correo
electrónico, subo una para el recuerdo.
Aquí
estos de nuestra actividad:
Notas
importantes:
Aunque
la roca se nota saneada es conveniente palpar la roca antes de cargar
el peso pues alguna presa se mueve, sobre todo en el diedro roto, ojo
hay zonas arenosas.
Material,
cuerda de 60, cintas y un juego de friends del 0,5 al 3, si te metes
en la fisura de arriba conviene repetir el 3 y llevar los aliens rojo
y gris.
Al
primer seguro de la vía 2 le falta la chapa. Para esta y otras vías
es conveniente llevar siempre en el arnés chapas recuperables, y en
la magnesera alguna tuerca del 10, otra alternativa más rápida es
la de Miguel, lleva en el arnés un cáncamo hembra de rosca 10 que
ya le ha sacado de más de un apuro.
Tras
un rapel volado, en la manera de lo posible conviene recuperar la
cuerda lentamente, el latiguear de ella en el vacío puede hacer
inoportunos nudos.
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18 noviembre 2014
Riscos de El Avión, La Pedriza
Decía
Alfred Hitchcock que una película es como la vida, pero sin los
momentos aburridos, creo que los que escalamos tenemos pocos momentos
aburridos, pues cuando llega la tranquilidad diaria la solemos llenar
con recuerdos y con la búsqueda de nuevos proyectos. Vivimos tan
intensamente la escalada que nos hace falta tiempo para asimilar e
integrar todo en el mismo día. Sin ir más lejos ayer me costó
salir de mis pensamientos al llegar a mi parada de Metro, me veía
con Miguel allá arriba reviviendo nuestra aventura en aquel frío y
venteado espolón del Avión.
Aunque
algunas veces estas vivencias son tan fuertes que siento extrañas
paradojas, sobre todo cuando le ves las orejas al lobo. Cuando estás
allá arriba en una situación comprometida, te preguntas,… ¿Qué
hago yo aquí? Con lo a gusto que estaría en casa viendo una
película, tumbado en ese viejo sofá azul que ya tiene mi forma. El
caso es que cuando estoy en el sofá me viene la idea contraria,…
¿Qué hago yo aquí? ¡Vaya manera de perder el tiempo! Con lo bien
que estaría en la Pedriza, compartiendo cuerda con un buen amigo y
una buena vía bajo mis gatos. En fin, siempre será mi eterna
paradoja, con el paso de los años he aprendido a aceptarla, ya no la pretendo resolver simplemente vivo con ella cuando viene.
*
* *
La
aventura de hoy empezó precisamente en uno de esos momentos
tranquilos de hace ya muchas semanas, navegando por la red vi el
croquis que tiene colgado Uge en su web, lo cogí como tantos otros,
y lo dejé madurando en mi archivo de vías pendientes.
Allí
estaba durmiendo el sueño de los justos hasta que Miguel, ya camino
de la Pedriza, me preguntó que donde quería ir, El Avión fue una
de las opciones que le di, él aceptó pues a pesar de que ya tiene
hechas todas sus vías, hacía más de cinco años que no pasaba por
allí.
Con
esto después de tomarnos nuestro café reglamentario pusimos rumbo
al sector. A pesar de que compartimos camino con mucha gente que
subía al Yelmo, en las placas cercanas a nuestra ruta no vimos a
nadie, quizás fuera porque el día era gris y habían anunciado
lluvia.
Placa del Avión (dcha.) y espolones (izq.)
Tras
la aproximación dejamos los macutos arriba ya que entrar por debajo
es mucho más complicado debido al caos de bloques existente, como es
lógico cuando llegas arriba lo primero que tenemos que hacer para
empezar a trepar es rapelar a la base de la placa del Avión, par de
rápeles y pie de vía, desde aquí se puede ver un peregrinaje
constante de gente hacia la gran cañada, alguna que otra cabra merodeando por los inexpugnables riscos bajeros y negros buitres
sobrevolando nuestras cabezas.
Nuestro pie de vía es sencillo, un par de robles y sus ocres hojas deambulando por cielo y suelo ambientando el otoñal día.
Después
de darle un recorrido visual a la placa empezamos por la vía Mister
Mark Knopfler, si no le importa, V+, aunque el pasito de entrada bien
le podíamos dar 6a, está bien equipada, la hacemos del tirón y la
rapelamos en dos tandas cada uno en nuestro turno, pues la vía
tendrá unos 50m y nuestra cuerda es de 60m. Es la única vía que
hoy hacemos para calentar, aunque eso de calentar no sé, pues por
aquí hoy el sol no calienta mucho.
Vía...Mark Knopfler...
Continuamos con una vía
desconocida de 6c que hay a la izquierda del paño, 30m, es de
adherencia y tiene un aleje final importante. Miguel me recomienda
hacerla de segundo, a mí no se me ocurre discutir... puf! Sí que es importante el aleje.
Vía Desconocida
Terminada
esta no vamos a la vía de la fisura Pascual, V, también de unos
50m, está semiequipada con tres seguros antiguos y no es difícil,
quizás la dificultad estriba en ver si aguantas los dolores y el
crujir de los metatarsianos dentro de tus gatos al hacer los
empotramientos, yo no los aguanto bien, lo mío no es el empotrar y
cada vez que hay ocasión saco los pies “al aire”.
Fisura Pascual
Esta
vía la equipa Miguel, hasta los seguros fijos que hay casi al final
de vía, baja, la repito yo y una vez que llego al descuelgue vuelve
a subir él. Con esta maniobra los dos la hacemos de primero y los
dos nos quedamos arriba junto a nuestros macutos.
Sobre
nuestras cabezas hay ya alguna que otra nube negra, incluso ya he
visto llover en el valle mientras relajaba los pies en medio de la
fisura agarrado al friend del 3. Por un momento pienso en dar por
terminado el día, pero las oportunidades las pintan calvas, y a
saber cuándo voy a poder volver por aquí.
Miguel
dice de continuar con hechos, pues va en busca de la última reunión
del espolón izquierdo del Avión sin insinuar nuestra retirada, al
final descubrimos el descuelgue bastante abajo, está justo a la
derecha y abajo, en un espolón acanalado en el centro, para bajar a
ella montamos descuelgue en el solitario bloque que hay arriba. Al
recuperar la cuerda de este primer rapel se nos engancha, desde aquí
es fácil sacarla, pero para evitar futuros enganchones en el resto
de los rápeles conducimos la cuerda con algún mosquetón que va
metiendo Miguel de vez en cuando en los viejos spits. Bajamos con
cuerda de 60m, nos toca hacer precarios rapeles, prefiero no contar
nuestra técnica y recomendar bajar con cuerdas dobles.
Primer Rapel con la piscinita típica "para mojar la cuerda"... siguiendo la Teoría de Murphy
Por
fin abajo. Nuestro primer largo empieza bajo un árbol seco con
bastante musgo húmedo a su alrededor, misteriosamente ninguno de los
dos resbalamos al pasar por allí, continua con una fisura a equipar
que se puede hacer en bavaresa, y con un paso duro por la izquierda o
más fácil por la derecha asegurado por un roñoso spit. Miguel para
en el cáncamo que hay cercano a la reunión, en mi turno llego a la
R1 asegurada solo por un oxidado spit y el casquillo de otro.
Pie del espolón izquierdo, L1 (30m aprox.)
En la bavaresa, la cinta que se ve es la que pusimos para conducir la cuerda en el rapel
Inicio del segundo largo
Fin del segundo largo (60m aprox.) vuelta a la piscina
El
segundo largo me toca, se me da bien hasta que llego al resalte de
6a+, pese a que le doy varios pegues, el frío, el viento y creo que
también mi cabeza hacen que el paso suba un par de grados, bajo y se
lo dejo a Miguel, según llega al paso las condiciones empeoran pues
ha empezado a llover, Miguel monta un pedal y remata el largo con
autoridad. Recogemos rápido y bajamos por el camino del Yelmo,
llegamos algo tarde a casa Julian, tenemos el tiempo justo para
tomarnos algo y salir corriendo a comer a Madrid.
La
actividad de hoy ha sido bestial y no puedo negar que he quedado
saturado de clásica, al menos por un par de días, aun así estoy
contento y pletórico por la actividad, curiosamente a pesar de la
dureza del día no me ha venido a la mente la paradoja del sofá,
quizás porque la de hoy ha sido una aventura especial.
Tengo
claro que esta aventura no la hubiera podido hacer sin ti, gracias
Miguel.
Notas
importantes:
-Para
el espolón es conveniente llevar el grado asentado pues hay muchos
seguros oxidados donde es preferible no comprobar su estado con una
caída, en la R1 ha saltado un spit… no vendría mal una
reequipación.
-Si
rapelas la vía para luego subirla hay grandes posibilidades de que
se te enganche la/las cuerdas en los laterales del espolón, lo mejor
es ir dirigiendo la cuerda con mosquetones alternos en los seguros
existentes, en el último largo puedes dejar incluso las cintas
puestas y pasar la cuerda por ellas dirigiendo la caída de ella.
-Aunque
se puede subir con cuerda de 60 m, para evitar contingencias es
recomendable ir con cuerdas dobles, sobre todo si empiezas rapelando
la vía.
-Aparte
de la cuerda es conveniente llevar un juego de friends hasta el tres,
(si te metes en la fisura Pascual no viene mal llevar repetido el
tres), una docena de cintas, algunos mosquetones sueltos para dirigir
la cuerda caso de empezar rapelando (que se recuperarán en la
subida) y alguna cinta para improvisar un pedal.
Croquis
y accesos: Los de placa
del Avión están en la guía Vías Conocidas y Desconocida de la
Pedriza, de Tino Núñez. De los Espolones del Avión, Uge tiene uno
muy bueno que tiene colgado de su web.
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08 agosto 2014
Perfidia moruna, una vía en el olvido. Pared del Zabala, Peñalara
Hoy he visto disfrutar
a una persona al repetir una vía abierta por él mismo hace bastante tiempo, una
línea olvidada por muchos.
Cuando me metí de segundo en ella, y una vez que
estaba bajo la atenta mirada de mi asegurador, oí una voz cálida que me guiaba
sin yo pedirlo, que me trasmitía una imagen que no me hacía falta ver pues esa
voz transmitía una esencia especial. Cuando llegué a la cumbre, vi el origen de
esa esencia en unos ojos que desprendían felicidad.
Sirva este post como
un pequeño homenaje a esas líneas olvidadas y sobre todo, a sus aperturistas,
personas que desprendieron ilusión y espíritu aventurero al abrirlas.
Es una pena que se
pierdan este tipo de vías, que tras la reequipación del parque han quedado en
el olvido.
Miguel, en Perfidia Moruna
* * *
A pesar de que estamos a primeros de agosto la mañana es
fresca, las nieblas han tomado el puerto de Cotos y la suave brisa enfria
levemente todo el entorno, pero una vez que tomamos altura, las nieblas se
quedaron en el valle y los abrigos se van a los macutos. Nosotros, como muchas
veces, hacemos de avanzadilla, detrás nuestra vendrán Yago y Kiko, antes de
perder la cobertura le envío un mensaje a Yago diciéndole que las nieblas se
quedan en el puerto, que arriba está despejado, no vayan a cambiar de idea en
el valle y la verdad es que me apetece verlos.
Tras algo menos de media hora nos ponemos al pie de la
Pared del Zabala, empezamos por la vía Thor, V+, una vía equipada que viene
fenomenal para calentar músculos y cabeza.
Via Thor
Hoy por aquí hay que ir bien de cabeza, pues la
equipación del resto de las vías que tenemos pensado hacer es escasa, por no
decir nula en algunas, y la colocación de seguros puede resultar compleja.
Miguel equipando la fisura inclinada
Vía de la Fisura inclinada
Seguimos por la fisura inclinada, V, que está situada a
la derecha de la Thor, esta vía está equipada con un viudo parabolt y va al mismo
descuelgue de la anterior, el bolt sirve de respiro, cuando chapas “reseteas”
la mente de la posible colocación de algún seguro que quizás hayas metido en
precario metros abajo.
Mientras bajamos de esta aparecen un par de siluetas
por el fondo, son Yago y Kiko, reciben un lejano y sonoro recibimiento de nuestra
parte, el motivo queda para nosotros. Ya a pie de vía nos piden opinión y por
supuesto les recomendamos la vía Thor para empezar, por aquello de los bolts.
Entre risas y bromas con nuestros amigos seguimos por
el Diedro-Chimenea, V, que está a la izquierda de la Thor, vía limpia. En esta
es más fácil colocar seguros que en la anterior, la vía es fácil si dominas la
técnica del “ramonage” que consiste en opositar tu peso entre las paredes
opuestas, si no subes así te puedes liar entre bloques y resultar más difícil.
Como una imagen vale más que mil palabras valga esta foto del maestro Miguel
desarrollando la técnica.
Vía del Diedro
La segunda parte de la vía consiste en navegar por el
diedro hasta la cumbre, la vía mide unos 35m y la hacemos a largos, bueno en un
largo, Miguel sube y me asegura arriba, sacrifico el ir de primero por hacer
más vías y por hacer alguna foto, mediado el largo le hago esta a Kiko. Tardó
poco en subirla de imagen en su “guasap”. :)
Kiko en Thor
Tras destrepar por la izquierda de la pared (según
subes) nos ponemos a pie de la Gandalf.
Vía Gandalf
La Gandalf, V, es una vía que no viene en la guía del
parque, o si viene le han cambiado de nombre. Esta vía, como tantas otras, la equiparon
Miguel y Agustín creo que con buriles, los reequipadores la dejaron “rara”, a
parte del nombre le cambiaron los cuatro primeros buriles por parabolts, el
quinto e igual un sexto, los reequipadores opinaron que no hacían falta y no lo
pusieron, la reunión está cambiada, ahora está a la izquierda de los matojos
que se ven arriba. Aunque resulta fácil y puedes meter un friend pequeño, o
alien, en una fisura horizontal que hay tres metros más arriba del último seguro,
no termino de entender como la han dejado así, ya que al ver la fila de
parabolts se suele meter gente novata. No es raro oírla resoplar cuando ven que
se acabó la equipación y en su arnés no llevan el equipo adecuado.
Miguel, entrando en Perfidia moruna
Continuamos con Perfidia moruna, V/V+, la vía estrella
del día por motivos extradeportivos, la abrió Miguel en 1986 junto con
Dominique, hijo del famoso escritor irlandés Ian Gibson, Dominique formó
cordada un tiempo con Miguel. El curioso nombre está sacado de unas historietas
publicadas en la revista de comics “El Víbora”, que por aquel entonces leían
sus autores.
Salvo por las reuniones la vía está limpia, medirá unos
35m, la posible reunión intermedia es la de la Gandalf, desde aquí se puede
rapelar con cuerda de 60, nosotros la hicimos de una tirada hasta la reunión de
la cumbre. El pasito clave lo tiene al final.
Saliendo de Perfidia moruna
Para bajar desde la cumbre se destrepa por la izquierda
o se rapela en dos tramos, pues con una cuerda de 60m no se llega abajo de una
tirada.
No la he visto descrita en ninguna parte excepto en la
guía que menciono abajo.
Fisura Ara
La última vía que hacemos es la Fisura Ara, V, vía de
difícil protección. También tiene un parabolt intermedio para “resetear” el
coco, como la fisura inclinada. Aunque tienes claro que en caso de caída las
cargas van en otro sentido, no deja de darte cierta cosa por el cuerpo, cuando
te descuelga tu compañero y ves como saltan los empotradores que tan
afanosamente has colocado, puf!
Antes de irnos nos despedimos de nuestros amigos, que
se han metido en la vía Tormentas.
Yago en Tormentas
Croquis:
Miguel me ha pasado un borrador, gracias a él he podido
precisar las reuniones y las líneas en este mío, por supuesto las vías también
vienen en la descatalogada vía de Agustín Arranz y Miguel Barroso, Escaladas en
la Sierra de Guadarrama.
Comparto también el croquis regaló del aperturista.
Como veis está hecho a la antigua usanza, como se hacían años atrás, a mano
alzada y con algún dibujo significativo. Un croquis romántico le podíamos
llamar.
Notas: Salvo en la Thor, se recomienda experiencia en
la colocación de seguros flotantes para repetir las vías, sobre todo con
empotradores pequeños y aliens. El diedro precisa de algo más grande, friends
hasta el 4 de cámalot, aunque este último no es indispensable.
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