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01 mayo 2024

Post-pandémia

 

Raúl en el Gusarapo

* * *

     Mucha gente me ha preguntado por qué había dejado el blog, la respuesta era sencilla, montañeramente hablando no tenía nada que contar.

      Durante este tiempo, tanto prepandémico como pospandémico, he salido a algún que otro sitio, aunque en todos ellos he hecho poca actividad.

     Por ejemplo, recuerdo un viaje a Picos de Europa, tenía reciente haber pasado el COVID, y mi flojera, con un macuto lleno de hierros y cuerda apenas me permitió llegar al refugio del Urriellu, buena pájara me dio aquel día. El plan era subir por la Vía Cepeda al Picu, pero solo tuve fuerzas para llegar al refugio, dar unas vueltas por allí y compartir algunas cervezas con mis amigos.

      Recuerdo también mis viajes a Patones, iba mas que nada por salir a la sierra y compartir el día con mis amigos patoneros, aunque no todo el rato, pues mientras ellos trepaban yo me dedicaba a darme una vuelta por allí, las Cárcavas, Patones de Arriba y alguna que otra marchita fueron mis objetivos... Bueno si, un día mi hija quiso escalar en Patones, y allí estaba yo en plan macho alfa dándolo todo.

     Otro de mis sitios habituales era el Gusarapo de la Pedriza, sector en el que siempre me he encontrado cómodo, debido quizás a su grado amable o a la poca exposición de sus vías, siempre lleno de gente, pero no tanto si vas entre semana.

     Quitando algunos pateos más por la Pedra, me he dedicado más a "la resina", por mantener algo la forma, más divertido que un vulgar gimnasio y es como la metadona para los escaladores.

     En fin, ahora que tengo mas tiempo, a ver si puedo dedicarle algo a este bendito blog.


P.D. Casi se me ha olvidado dar de alta las entradas, 😒.

     





23 marzo 2017

Mirando al Valle

      Llega un momento en tu vida que tu cuerpo empieza a tirar del alma hacia el valle, cada vez te cuesta más hacer lo que tu mente te propone, el punto de inflexión físico hace años que llegó, y tu mente, aunque rezuma la experiencia de años de fregados parece resignada a un cambio de actividad, empiezas a ver el final de la historia, ya te ves haciendo “sedentarismo del bueno”,… el cine, el ajedrez y las partidas de mus con los amigos, a los que por aquello de los años llamo legendarios, pronto empezarán a formar parte de mi agenda diaria.


      Instintivamente echas la vista atrás y solo ves bonitas experiencias pasadas con excelentes compañeros de cuerda, casi sin darte cuenta empiezas con el reparto mental del material, material que por supuesto no piensas vender pues los recuerdos no se venden, piensas en repartirlo con los amigos,… el friend del uno para este amigo, pues un día le aguantó un vuelo de unos quince metros evitándonos vivir momentos amargos en aquel corredor helado de Dos Hermanas; si era el nº1, aunque quizás tu lo viste más pequeño en la caída,… el pequeño friend azul para este otro amigo, que un día me lo regaló; prefiero que lo tenga él, seguro que le sacará más partido que yo en alguna fisura patagónica,… la cuerda para este otro que gasta muchas, y mís últimos Miuras, que al final casi no los he estrenado también, pues no hace mucho perdió los suyos en la Placa del Halcón,… los piolos para... y así continuas desgranando tu apreciado material.
      Pero cuando ofreces el primer regalo ves que no es bien acogido, perplejo me dejan, dicen que me deje de patrañas, que de ninguna manera lo aceptan, que prefieren verme gastar el material con ellos, aunque sea unos pocos años más.
      Ahora veo que he elegido bien a mis amigos, la montaña me ha dado amigos intemporales, amistades que no pasan ni por la distancia ni por el tiempo, que son las mejores amistades que se pueden tener.

P.D. Si alguien se ha encontrado unos gatos, que nos dejamos olvidados el pasado 19 de marzo, en la base de las Placas del Halcón, que por favor se ponga en contacto con el correo de mi perfil, gracias

02 noviembre 2016

Buscando la luz

     Ya han pasado seis otoños de esta foto, nos la hizo Vlady a Sergio y a mí, fue en la Peña del Gato a la caída de la tarde, creo que en la última vía que hicimos. A pesar del tiempo transcurrido aun sigo teniendo las mismas sensaciones que el primer día.
     Una de las mejores fotos que me han hecho, no por la actividad en sí pues simplemente aseguro, tampoco por la imagen pues se me ve bien pequeño. Lo que me dio que pensar en su día y hoy recuerdo fue la composición de la foto, esa negrura que tengo a mis pies y que parece atraparnos, esos escaladores que intentan huir de ella no sin cierta dificultad, como si buscaran la última luz en la cumbre, huyendo de un vacío en el que parece no haber vida.


07 septiembre 2016

La Evolución en la Montaña

El otro día me sentí identificado leyendo una entrevista que le hicieron a Beck Weathers (*), comentaba que cuanto más escalaba, menos le motivan la “fiebre de cima” y el ego, decía que lo que le motivaba era el disfrutar de las montañas y el estar con otros individuos que compartían la misma pasión.
Antes de leer esto me sentía un bicho raro. He salido con mucha gente a la montaña, todos tenían sus metas y proyectos, superar el grado, escalar esa vía, subir aquella montaña, ser guía,… todos con sus sueños y proyectos y yo con una extraña y mal entendida apatía que no comprendía, como si la “fiebre de cima” que yo también sentí de joven se me estuviera escapando con los años, ya me daba igual que vía trepar o que monte subir, simplemente lo que quería era disfrutar de la montaña en cualquier sitio con la gente que ama la montaña.
Ahora sé que no soy un bicho raro por no tener metas, pues mi meta es muy simple, tan simple que no la veía, estar ahí.
Ahora comprendo que todo fue una evolución.



(*) Beck Weathers, superviviente de la tragedia del Everest de 1.996

18 abril 2016

Cancho de La Muñeca, La Pedriza

Como diría mi amigo Yago el “Abuelismo” nos acecha,… ¿Qué que es el Abuelismo? Pues el Abuelismo, así a grandes rasgos, se identifica por estos síntomas… el fondo físico baja haciéndote parecer que los sectores a los que has ido toda la vida están cada vez más lejanos, otro síntoma es que casi sin darte cuenta tus lesiones se te han hecho crónicas, y ahí está también la maldita pereza, ahora surge cada vez con más frecuencia, tienes que luchar para mantenerla a raya, pues sabes que como entre en ti se va a quedar como dueña.
Y en cuanto a la actividad del buen Abuelista,… te vas especializando según tus fuerzas, ya solo quieres ver la rica placa de los “tumbarrales” graníticos, los desplomes calizos en los que te metes son cada vez más escasos, son ya casi parte de la historia, la clásica va desapareciendo de tus proyectos, se tiene querencia a ir a sitios conocidos con relucientes líneas de chapas, y en cuanto al grado en el que te metes,... es siempre el mismo, incluso baja paulatinamente.
En el último capítulo del manual del buen Abuelista, vienen las conversaciones de bar tras la actividad, se tienen una ligera tendencia a contar las batallitas del pasado, en vez de pensar en futuros proyectos.
Lo único bueno que tiene el Abuelismo, es que se tardan muchos años en conseguir el título, en ese tiempo también coges la experiencia con la cual eres capaz de engañarlo, y de decirle: Ahí te quedas para mañana, que hoy me voy a apurar el grado con mi amigo Miguel.
Y allí fuimos olvidándonos del Abuelismo, al Cancho de La Muñeca, a un sector donde se calienta en 6b, en el que tranquilamente puedes destrozar la suela de tus gatos en algún 7a.
La experiencia es como un don, al que hay que aprender a sacarle partido. 



23 diciembre 2015

¡Feliz 2016!

Ayer hicieron fija a una chica en el trabajo, me alegre tanto por ella como por mí. Tras varios años de crisis, en el que solo ves problemas, caras de preocupación y sonrisas enlatadas, por fin unos ojos brillantes rebosantes de alegría, por fin una sonrisa sincera. Fue como un buen día de montaña.
¡Feliz Navidad y que el 2016 os traiga lo mejor!

 El príncipe de la Montaña

30 noviembre 2015

¡Si las sabinas hablaran!

Hace años hice una larga excursión por la Pedriza con mi amigo Tapi, fuimos por intrincados caminos y semiabandonadas sendas, de aquello recuerdo una conversación. Tapi, que por aquel entonces llevaba más de cuarenta años andando por aquellos lugares, me comentó algo muy obvio pero que a mí no se me había pasado por la cabeza, se trataba de la evolución de los caminos. En su dilatada vida de senderista había observado como nacían, se ensanchaban, cambiaban de trazado o simplemente terminaban cerrándose por la vegetación debido al escaso tránsito.
Con las sendas verticales pasa tres cuartos de lo mismo, viendo fotos antiguas se puede ver su evolución. Algunas vías son cepilladas por los equipadores, quedan reluciente unos años hasta que la naturaleza y sobre todo su pobre transito las vuelven a embutir en zarzas y musgo, en cambio otras, en las que el equipador a lo mejor no se ha esmerado tanto en su limpieza, van evolucionando, no sé si a mejor o a peor, el caso es que con el tránsito va desapareciendo el musgo; arbustos, raíces y ramas van cayendo, los cantos se van rompiendo y la roca se va puliendo, y ahí siguen las vías, algunas incluso con anacrónicas graduaciones debida a la mencionada evolución.

Javi en la placa del 9 junto a un testigo de la evolución


P.D. La foto es del pasado sábado 28 noviembre, ya pasados todos los llamados “veranillos”. Javi no acostumbra a escalar sin camiseta, pero llevaba una térmica negra y el excesivo calor le hizo escalar sin ella, en la hablada evolución puede entrar también el cambio climático, como sigamos así la escalada de adherencia en orientación sur… por la noche y a la luz de la luna.

12 noviembre 2015

Puig Campana, fue un bonito sueño

Ayer me desperté con una sensación agradable, había tenido un sueño. Me veía con dos amigos en una tapia, aunque el día era esplendido a veces la pared era azotada por un fuerte viento, en mi sueño me veía haciendo largos y más largos, no sé dónde íbamos ni qué buscábamos arriba, quizás solo subíamos por la satisfacción personal, por evadirnos de los problemas cotidianos, pues sabíamos que en la cima no había nada, simplemente encontraríamos un abrazo de cumbre, no buscábamos más. Al reincorporarme en la cama vi una hoja arrugada sobre la mesilla de noche, era el croquis de la vía, me di cuenta entonces de que aquello fue una bonita realidad.



P.D. La historia completa de esta salida, croquis y demás cosas la cuenta Vlady en su blog

28 septiembre 2015

En una pared cualquiera

Hace tiempo leí unos breves párrafos que me llegaron muy dentro, la lectura, y sobre todo mi mente enseguida me teletransportaron a una vía cualquiera de una pared cualquiera.
Entresaco unas frases de aquel texto, de un autor para mi anónimo, que se me quedaron grabadas:
De repente todo se vuelve tan simple que asusta, dejamos de juzgar porque ya no hay bien ni mal, solo la vida que eligió cada uno, finalmente entendemos que todo lo que importa es tener paz y tranquilidad, vivir sin miedo y hacer lo que alegra el corazón en cada momento”.

23 julio 2015

Secretivos en el Mar de Tetis

Durante el jurásico, hace ya millones de años, dos de los continentes por aquel entonces existentes colisionaron, entre otras cosas aquel choque produjo una gran depresión a la que llamamos la fosa de Tetis, el agua cubrió dicha fosa con mares poco profundos, con el paso de los siglos en dichos mares se fue acumulando desechos coralinos y otros materiales sedimentarios calizos, un posterior movimiento orogénico dejo toda aquella caliza libre de aguas.
De norte a sur pasando por el levante de la hoy península ibérica, semejante a una media luna en fase creciente, estaba parte de ese antiguo y desaparecido mar de Tetis, en estos lugares se elevan ahora valles, llanuras y grandes y conocidas paredes calcáreas vestigios de aquellos sedimentos, también hay otros recónditos lugares menos conocidos con pequeñas paredes de cierto encanto.
Para mí fue toda una aventura dar con ellos siguiendo pequeños mapas, difusas anotaciones o acompañando a algún amigo que había conseguido la información por el boca a boca. A todos ellos fuimos sin croquis, sin saber el grado de las vías. Era llegar a pie de vía y decir… esta parece factible, y allí que nos metíamos. Hoy resumo en este post tres de aquellas salidas.

Eloy en un paso de Bloque

* * *
- La primera de estas zonas la conocí en diciembre de 2013, hacía frío y la escarcha cubría todo el paisaje, seguíamos a Jorge, de vez en cuando Jorge paraba buscando unas referencias para nosotros inexistentes. Una vez orientado cambiábamos de dirección y continuábamos sus firmes pasos, nos fiábamos de su instinto, que remedio, habíamos decidido seguirlo aunque no tuviera éxito. Ya iba yo pensando que si no encontrábamos el sector al menos nos contentáriamos con un invernal paseo, cuando apareció el cañón ante nosotros. A su entrada estaba la referencia que buscaba Jorge, un viejo gendarme de tres puntas que parecía montar guardia.
Ante el viejo gendarme de tres puntas

En este caso la roca no estaba muy compacta yo incluso diría que estaba descompuesta, y para colmo tenía muchas aristas vivas, roca ponzoñosa lo llamó Vlady.
 Vlady

Javi
Desde el primer momento la roca no me produjo buenas sensaciones, luché en mi interior por ahogar dichas sensaciones pues habíamos desechado otros planes a sectores conocidos para escalar hoy aquí, tras la ardua búsqueda no quise dedicarme a dar paseítos ni a la vida contemplativa.
A la segunda vía que hice me bajé unos metros junto a un bolo del tamaño de una gran sandía, el bolo siguió bajando hasta el suelo y cayó a un par de metros de mi asegurador. No sé qué me asustó más si mi caída o ver el regatito que mandaba para abajo al publico existente.
Capté el mensaje y ese día no volví a revelarme contra mis sensaciones.

- En septiembre del año pasado tuve ocasión de visitar otro de los secretivos del “Mar de Tetis”. En esta ocasión fuimos guiados por Alfonso, o mejor dicho por el teléfono de Alfonso, pues cuando llevamos cerca de una hora andando por un polvoriento camino nos dimos cuenta de que a lo lejos todo eran matojos y terreno llano, la orografía que veíamos no daba vestigios de ninguna pared cercana, por fortuna hay cobertura y tras una oportuna llamada volvimos al camino correcto y dimos rápidamente con el sector.
¡Sorpresa, predomina el desplome!
Lorena asegurada por Alfonso

A un “plaquero” como yo se le acaban los brazos tras pocas vías, una vez petado y mientras mis lolos amigos del roco seguían a lo suyo, con pasos de bicicleta por aquí, taloneos por allí, acompañados por diversos monodedos y bidedos me dedique a otros menesteres. Aproveché el resto de la mañana para explorar el valle y recolectar sus frutos. Había nogales junto a la ribera del río, me llevé el macuto a casa un par de kilos más pesado de como vino, a pesar de que la cantimplora volvía vacía.

- El último de estos secretivos calizo lo visitamos este julio, en plena ola de calor, fuimos con pocas referencia, simplemente llevábamos una foto de situación que nos habían pasado por el móvil, nos cuesta un poco encontrarlo pues vamos con la idea de que la pared tiene orientación norte, tras un buen pateo rodeado siempre de moscas cojoneras, vemos que el único sitio en el que pueden haber vías está orientado prácticamente en su totalidad al sur, allí vamos como última opción a ver si hay chapas y… las hay! Las vías son duras aunque siempre hay algunas que se dejan hacer, montamos el campo en las únicas sombras que hay bajo unos desplomes. Nos dedicamos a escalar hasta que el calor, las avispas y sobre todo la falta de agua nos empujan a retirarnos.
 Miguel (Junior) asegurado por Yago

 Antonio (Menda)
Eloy

A pesar de haber trepado menos de diez vías sumando los tres sectores, no cambio ningunos de estos días por escalar en otras zonas más afamadas de caliza.
Aunque no es mi estilo en esta ocasión prefiero no desvelar estos pequeños lugares, lugares hechos por el paso de millones y millones de siglos, por ello se me hace difícil entender la palabra secretivo, se me hace difícil ver que las personas, que duramos segundos con relación a estos muros, nos creamos con sus derechos, aun así lo respeto por petición expresa de dos de mis guías. En estas tres salidas he disfrutado con el encanto de la búsqueda, ese encanto de la exploración que parece hoy perderse, estos lugares anónimos le dan sentido a la exploración, otra faceta de la escalada, que entiendo que debe ser algo más que coger una guía e ir a tiro hecho a pie de sus vías.

10 julio 2015

Recuerdos de Peñalara

De por sí solo un objeto no tiene mucha historia, la historia la obtiene cuando lo conectamos a nuestra vida y cohabita junto a nosotros un tiempo. A los objetos de casa no se les aprecia por su valor monetario, se les aprecia por su valor sentimental, por las historias que hemos pasado junto a ellos, por cómo y donde los hemos obtenido, por los recuerdos que nos evoca. Lo mismo me sucede en las paredes de Peñalara, su granito alpino retiene entre sus placas y fisuras un montón de recuerdos, ya sean invernales o estivales, ya sean buenos o no tan buenos, cada vez que vengo empiezan a aflorar y puede decirse que aunque no desplazan la realidad si complementan un bonito día de escalada.

Aquí me inicié en el mundo de la escalada, aquí vi por primera vez a unos escaladores metidos en faena, fue hace ya muchos años. Mientras me refugiaba de una ventisca en el Refugio de Zabala surgieron dos escaladores de entre la niebla, aun recuerdo el tintineo de sus cacharros, sus barbas llenas de nieve, allí estaban saliendo por arriba de alguna vía de la Pared del Zabala.
Hoy subimos por un par de vías por esta pared, una equipada y otra de equipar, aunque las condiciones son bien distintas y nosotros no salimos por arriba, no dejan de venirme aquellos recuerdos y otros muchos de todas las veces que he andado por aquí.
Terminadas estas vías ponemos rumbo al Cosaco y al Trapecio, pero nunca llegamos, de camino nos encontramos con Irma en la Placa de la Teresa y nos hacemos un par de vías por allí con ella.
De este lugar también guardo gratos recuerdos, recuerdo que las primeras veces que veníamos por aquí nos dedicábamos a hacer las vías fáciles… Las Lola, Ebusiana, Piremanía Free, Teresa…, a las duras las mirábamos de reojillo y las dejábamos para una mejor ocasión. Hoy nos pasa lo contrario, nos hacemos las duras, Dentrognomo y Aquí Huele a Muerto y las fáciles las vemos de reojillo, se las dejamos a las nuevas generaciones con las que hoy compartimos paño, que algún día harán como nosotros.
El calor está apretando, aun así nos da tiempo a hacer un par de vías más que están a la derecha de estas, para mi son nuevas, Wodypartys y Marga free, son duras y verticales, solo hago la segunda en tope, espero volver algún día por aquí, le pegaré a esta vía de nuevo y veré los recuerdos de hoy como lejanos.
En el camino de vuelta hacia el coche no hablo mucho, me dedico a saborear la esencia de los recuerdos y a integrar lo vivido hoy en ellos.

05 febrero 2015

Recuerdos de un esquiador

Thierry (Tití) es un monitor de la escuela francesa de esquí de Saint Lary, coincidimos con él a partir del segundo día de nuestra estancia en Pirineos, aparte de otros, había dos temas que siempre tratábamos en nuestra conversación, el estado de la nieve y el tiempo para el próximo día, preferíamos preguntar a una persona de montaña de la zona, que lleva muchos años contemplando estos cielos, a ver unas estrellitas de nieve pegadas en el impersonal mapa de la meteo junto a unos parcos comentarios. Aunque al final ya dudábamos de Tití, pues a partir del martes teníamos siempre la misma previsión, en su algo precario castellano nos decía. “Hoy bueno, pero mañana un metro de nieve” y “la nieve aquí mala id al otro valle que hay nieve bonita”,…me hacía sonreír cada vez que decía lo de la nieve bonita.
Probamos la nieve en el primer valle (Pla D’Adet) y efectivamente estaba helada, y encima se había levantado una mareante niebla, decidimos cambiar de valle fuimos a "Le Vallon", donde encontramos la nieve bonita que Tití nos había dicho libre de nieblas.

Le Vallon

Amaneció el miércoles y ni una nube, al ver a Tití se me ocurrió preguntarle por el metro de nieve prometido, su respuesta fue la misma que el día anterior. “Hoy bueno, pero mañana un metro de nieve”, “Id al otro valle que allí hay nieve bonita”.

Pla D’Adet entre nieblas

Volvió a acertar en cuanto al estado de la nieve, seguía “fea” en el primer valle y bonita en el segundo. Que gozada, el único problema que tuvimos fue que por apurar al máximo el tiempo, por poco no llegamos al último telecabina.
Llego el jueves,…y bueno, el metro de nieve se quedó en diez centímetros, eso sí, hacía algo de viento y mucho frío, a pesar de los guantes los hierros de los tele arrastres nos robaban el calor de las manos con rapidez. Esta vez la niebla cubría ambos valles, se notaba que estaba entrando un duro temporal.
Antonio y Jose

Con niebla se pierden las referencias, no ves los bordes de la pista, ni el relieve de la nieve, y por supuesto tampoco donde metes los esquís, todo es blanco, todo excepto la silueta naranja a la que seguíamos, la de Jose, el más avezado de nosotros, abría camino y nos esperaba en los sitios estratégicos.
La jornada de esquí preferí darla por terminada pasada las dos de la tarde, tras más de cinco horas de fríos remontes, mareantes bajadas entre nieblas y un par de buenas castañas, en una de ellas amorticé el casco y en la otra, no sé cómo, apareció un esquí encima de mí. Tras esta segunda caída decidí retirarme. Allí deje a mis amigos Jose e Iker, tras decirles que se bajaran cuando quisieran, que yo me iba a la ducha.
El viernes por fin llegó el metro de nieve de Tití, sin dudarlo fuimos a las pistas, no sé si lo hicimos porque teníamos pagado el “forfait”, por el ansía de esquiar, o simplemente porque era nuestro último día de esquí y queríamos aprovecharlo, lo que si sé, es que somos de los que abrimos remontes y cerramos pistas, bueno más mis amigos que yo. Al llegar arriba vimos el espectáculo, nevaba y seguíamos con niebla, esta vez menos densa. Los remontes al “valle de la nieve bonita” (Le Vallon) estaban cerrados por viento y había tal cantidad de nieve en Pla D’Adet, que era como si esquiáramos fuera de pista, ese día dejamos pronto el deporte, aprovechamos para conocer las costumbres de por aquí en uno de los chiringuitos de la estación, nos tomamos el típico vino caliente con canela y creo que con algo de azucar, que Iker nos tenía casi pedidos cuando entramos al bar. Tras los vinos bajamos al valle entre la persistente nevada, y unos extraños y sordos ruidos que alguien dijo que eran avalanchas. Con una cena regada por un vino de Burdeos en un restaurante de la zona terminamos nuestra aventura. O al menos eso nos creíamos, pues en el viaje de regreso la aventura fue aún mayor.

Iker paleando nieve


Tardamos un buen tiempo de salir del aparcamiento del hotel, tuvimos que abrir camino al coche a base cadenas, palas y algunos empujones, además, ayudamos a un par de chicas francesas a sacar el suyo, es lo que tiene ser un macho ibérico, tienes que ir demostrándolo allá por donde vayas. 
Saliendo del pueblo

Conseguimos salir del pueblo, según subimos la cuesta al puerto ya tenemos el primer susto, a pesar de llevar cadenas se nos va el coche en una de las curvas, el habilidoso Iker consigue controlar el vehículo sobre el hielo, continuamos camino aún más lentos para evitar más sustos. Pronto nos quedamos parados sin saber por qué, nos bajamos a ver, delante nuestro hay tres o cuatro coches en caravana, acaba de caer una avalancha sobre la carretera, no se puede continuar, pasa una pala quitanieves pero se va de regreso por donde ha venido, pues la altura de nieve sobre la carretera es más alta que la del propio camión.
Primera avalancha


Mi experiencia en la construcción me hace opinar que tardarán varias horas en quitar la nieve siempre que venga la maquinaria adecuada, allá va una pala cargadora. Tras una breve charla decidimos esperar, pues preferimos esto a comprobar el estado de otras distantes carreteras.
Cerca de tres horas más tarde la pala deja despejada la ruta, nos ponemos nuevamente en marcha, sobrecoge pasar por la zanja que ha abierto la máquina. En nuestra cabeza solo teníamos una idea, la de cruzar el túnel de Bielsa lo antes posible, pues entendemos que en la cara sur de Pirineos el temporal no será tan fuerte. Los coches que nos precedían desaparecieron en uno de los cruces, debían ser franceses que iban a otro destino, nos tocó abrir huella a nosotros.
En un momento todo se volvió blanco, a duras penas se veían las balizas rojiblancas que marcaban la carretera, de repente el coche chocó con nieve recién caída y se detuvo en seco, enseguida entendimos el por qué de la blancura que vimos, era el polvo residual de otro alud. Tardamos un tiempo en desbloquear el coche, lo desenterramos con bastones, raquetas de nieve e incluso con nuestras propias manos, poco después apareció un quitanieves que liberó la carretera, en esta ocasión la avalancha no superó el metro, me vino a la cabeza las conversaciones con Tití, mi imaginación me hizo pensar que era este el metro de nieve al que se refería Tití.
Iker y Jose

Este post está dedicado a Iker y Jose, sin ellos esta magnífica semana de enero de 2015 no habría sido la misma.

20 enero 2015

Un extraño paseo por La Pedriza

Hay días que tienes tantas vivencias juntas que en algún instante tu cerebro llega a dudar si todas han ocurrido el mismo día, es como si no tuviera tiempo a asimilarlas juntas. Eso me pasó el otro día al final de la jornada, en el último sector hubo un momento que dudé, pues me pareció muy distante el inicio del día, pero mejor empiezo desde el principio.
Miguel en la primera del Mururoa

* * *
Empezamos el día temprano, hoy nuestra intención es visitar un par de sectores pequeños, a las ocho ponemos rumbo a la Pedriza, a pesar de que a nuestro primer sector se accede mejor desde Cantocochinos entramos por el Tranco, es una cuestión de gustos, andas un poco más pero es todo más tranquilo y menos agobiante, sobre todo por no tener que estar pendiente de la barrera del otro lado.
La mañana es fría y el camino se nos hace corto con la amena charla, pronto llegamos al Mururoa, una pequeña placa vertical con cuatro vías con algo de canto y muchas manchas de musgo que no dificultan la escalada, el sector está solitario, tras dar un rápido vistazo a las vías nos equipamos y nos metemos en ellas. Está terminando Miguel la primera cuando empezamos a oír murmullos y ladridos.
El primero en llegar es Galo, algo detrás vienen un montón de amigos, entre los saludos y el alboroto de los perros se nos olvida que estábamos aquí para trepar, subo y cierro la primera. Amablemente nos dejan meternos en la segunda, con la excusa de que nosotros vamos más rápido, a pesar de que ya han desplegado la cuerda bajo ella, circunstancia que por supuesto agradecemos.
En nuestra segunda vía del Mururoa

Tras hacerla el tiempo empeora, empieza una ligera nevada, decidimos esperar un poco, la nieve se está depositándose en las regletas de la pared y aunque no funde lo hará al contacto de nuestros dedos, mientras esperamos acontecimientos nuestros hoy compañeros de pared cierran las dos vías que tienen abiertas. Sus perros aun no deben tener definida la jerarquía, pues de vez en cuando se oye alguna que otra tarascada con el correspondiente quejido y la voz del amo del perro agresor tratando de imponer el orden, el tiempo no mejora y nuestros compañeros de tapia deciden ponen rumbo a Cantocochinos. Nosotros aguantamos un poco más, pero la leve y persistente nevada mella nuestra paciencia y nos hace poner rumbo sur.
La Foca

El segundo sector al que teníamos pensado ir es a la Foca, que está más o menos orientado al norte, aun a sabiendas de que va a estar mojado vamos a hacerle una visita, no buscamos mejor opción pues ahora mismo estará empapada cualquier pared ya sea norte o sur.
En el camino a la Foca deja de nevar y cuando estamos observando sus distintas lineas sale el sol, frente a nosotros cruzando el rio está el ahora reluciente Cancho del Ratón, decidimos ir para allá a ver como estaban sus vías pues las de las focas tardarán en secar.
Cancho de Ratón

De camino al Ratón le suelto a Miguel un… “A ver si han reequipado el sector”. Miguel no da crédito a mis palabras pues no sabía siquiera que estuviese desequipado, este hecho hace que acelere el ritmo de marcha y varíe levemente su humor.
El aumento del paso junto con el exceso de abrigo hace que en la mínima cuesta nos paremos a quitarnos ropa, en menos de media hora hemos pasado del invierno a la cálida primavera, incluso me tengo que poner un pañuelo en la frente pues el sudor busca mis ojos.
Llegamos y efectivamente el Cancho del Ratón está desequipado, no es una novedad para mí pero sí para el equipador que va conmigo, esta circunstancia hace que su humor varié aun un poco más, entiendo que a los del mismo gremio le afecten más esas cosas.
Tras estar despotricando un rato decidimos acercarnos al Risco de las Hormigas. Este sector está dividido en dos zonas, la inferir y la superior, la primera está momentáneamente ocupada, nos vamos a la de arriba a hacer un par de vías mientras se libera la inferior.

Miguel en el sector superior del Risco de las Hormigas


La primera vía que hago no es que fuera muy difícil simplemente es que no voy centrado, con tanto cambio mi cabeza no está tranquila, la subo pero decido no escalar más en el día, ya que no estoy disfrutando, me dedico a asegurar a Miguel que parece que el escalar le relaja de los últimos acontecimientos del Cancho del Ratón.
Volvemos al sector inferior, el 6c que pretende hacerse Miguel sigue ocupado, mientras se queda libre se hace el 6b de la derecha, tras esto me anima a meterme. Y bueno, la segunda negativa no soy capaz de dársela. Me meto en tope, quitando el paso de mostrador del último paso lo saco bien, bajo y me vuelvo a abrigar pues ha entrado una nube y la temperatura vuelve a bajar con rapidez, de casi estar en manga corta volvemos a los forros y las plumas.

Según estoy mirando los pegues de los que ocupan la vía me entra una duda que le pregunto a Miguel.
  • Oye Miguel, ¿Lo de Galo y sus amigos fue esta mañana verdad?

No hace falta que me conteste pues enseguida me doy cuenta de la tontería que estoy diciendo, me quedo pensando en cómo me ha llegado esa idea a la cabeza y en los intríngulis de nuestro cerebro. Mientras, los hoy compañeros de pared dejan colarse a Miguel para que se haga el 6c.

10 junio 2014

Escaleras a las Estrellas

Hay veces que cuando escalas te introduces en una especie de trance, en ese estado olvidas todo lo que te rodea, en ese momento sobra el resto del mundo, solo estás la naturaleza y tú, el uno frente al otro, mejor dicho aún, solo hay uno, pues eres y te sientes parte de la naturaleza. Tus humanos dedos se meten en esas cálidas presas que parecen estar hechas para ellos, no sientes frío ni calor, no existe el miedo ni el temor a la caída, olvidas incluso pasar la cuerda por alguno de los mosquetones que ha puesto tu compañero, por fin has conseguido lo que llevas años buscado en la montaña, conectar con la naturaleza.
Cualquier maestro Zen te podría decir que todo está en la mente, si una vía es buena o mala está en tu mente, es la manera que tienes de afrontar este momento el que la hace diferente, al fin y al cabo solo es un trozo de roca, la naturaleza te lo pone delante, y a ti te toca hacer inolvidable ese momento, esa profunda sensación no la vives todos los días. Hoy he tenido la suerte de volverla a vivir en una modesta vía de este sector, con un nombre bastante familiar para mi “el musgo nunca duerme”.


* * *

Volvemos a la Majadilla, hoy compartimos el día con Diego y su sobrino Chistian, hemos elegido este sector por varios motivos, uno de ellos es que hay cobertura, Diego tiene que estar localizado, otro es que tiene buenas vías que sirven para el aprendizaje del joven Chistian.
A Chistian, como a cualquier otro chaval que empieza, les podemos enseñar todo tipo de técnicas y trucos para progresar, podrán ir a cientos de sitios y escalar mil y una vía diferente en ellos, pero lo que tendrá que aprender por sí mismo, es como enfrentarse a las situaciones que le aparecerán en cada uno de esos lugares, con suerte, algún día podrán descubrir las sensaciones que te puede dar uno de estos lugares, a los que ya podrán llamar escaleras a las estrellas.


A todos los que, desinteresadamente, nos hacen estas escaleras.

28 marzo 2014

José Manuel y Luis



En el centro, rodeado de amigos, Jose y Luis

Atrás quedan días de risas, días de entrenamientos y encadenes, días de compartir bocadillo y planes en el entrañable bar de Jesús, en definitiva, días de Amistad.
Tras el fatal accidente, al que nuestras mentes y corazones tarda en dar crédito, por fin llegan los días en el que ya vemos las sonrisas de sus rostros, sonrisas que llevaremos de por vida en nuestros corazones.


Descansad en paz amigos

20 septiembre 2013

El Charco de la Foca

Hoy vamos a Emburriaderos, un bonito y agradable sector cerca del Puerto de Navacerrada. Por fin subo a escalar después de mucho tiempo sin hacerlo,... a ver qué tal se da el día. En la subida al sector me vienen recuerdos de la melancólica Irlanda, lugar donde he pasado unos días de vacaciones.
Allí hubo una cosa que me llamó poderosamente la atención y quiero dejar reflejada en este blog, aunque no sé si seré capaz de relatar la sensación, pues esta entra mejor por los poros que por las palabras.
Un día nos acercamos a Wichlow, un pueblecito al sur de Dublín, nos apetecía conocer el ambiente de un pueblo marinero irlandés y este fue el elegido, más que nada por su cercanía, pues disponíamos solo media jornada para la visita.
La tarde era gris y las nubes desprendían una suave y fina lluvia, lo típico por aquí, el día bien podía reflejar o personalizar la tristeza. Al acercarnos al muelle vimos que, junto a unos pescadores, merodeaba a sus anchas un buen ejemplar de foca gris.


La descarada foca se acercó al muelle, más concretamente a los chavales que rodeaban a los pescadores, a sabiendas de que algo de comida iba a recibir, efectivamente algo caía al mar y allí andaba nuestra insaciable y oronda amiga pidiendo más y más. Fue batir las palmas uno de los chavales, en señal de que por aquí no había más que rascar, y salir la foca con gráciles movimientos mar adentro. Me sorprendió la soledad que podía aguantar este simple y alegre animal en un lugar para mi tan frío e inhóspito, sobre todo cuando la perdí de vista entre las lejanas y rizadas olas. No pude evitarlo, mentalmente comparé la imagen con la de un solitario alpinista perdido en la inmensidad del Himalaya o como el de un aventurero en busca del polo en mitad de la banquisa ártica.
Cuanto ego nos sobra a los humanos que vamos de aventureros y cuanto tenemos que aprender de los otros seres con los que compartimos planeta.

* * *

Aquí en España el día es excepcional, nada que ver con la desapacible Irlanda. Como no voy atento y soy el único que conoce el sector, damos algún que otro rodeo antes de llegar a pie de vía, es lo que tiene andar con la mente en otro sitio.
Eloy

Al ir seis podemos formar tres cordadas, a mis amigos les indico un par de vías con parabolts para calentar, yo me pido una de casi treinta metros que está semiequipada con dos parabots y un viejo buril con chapa casera, he subido los friends y quiero quitarle las telarañas a las fisuras, más que nada por practicar un poco, pues hace tiempo que no lo hago.
Salgo contento, pues friend que elijo a ojo, friend que entra a la primera, y encima todos quedan a cañón.

Lorena, en la vía de los friends

Completamos el día con unas cuantas vías más, donde podemos disfrutar del granito alpino de Guadarrama.
 Peri


Jose probando un 6b

Estamos encantados con el día que hemos tenido, y aunque hemos disfrutado de lo lindo, la actividad no tiene nada que ver con la aventura una foca que vaga en solitario por medio del atlántico norte, para ella esto sería un simple charco de agua.



P.D. Si quieres más detalles de este sector pincha en la etiqueta de Emburriaderos, que hay arriba a la derecha.

29 agosto 2013

Verano 2013

Aunque no suelo mezclar actividades en un post, en esta ocasión se dan las circunstancias propicias para ello. La escasa y casi rutinaria actividad, las lesiones y las altas temperaturas propias de la estación, han sido las principales causas para que me decidiera a no subir nada en estas últimas semanas, ya meses, ni siquiera cuatro palabras y un par de fotos para darle un poco de vidilla al blog, no termina de gustarme eso de subir por subir. Las salidas al monte y fotos las iban almacenando en mi cabeza y en el ordenador respectivamente casi por rutina.
Tras el descanso de verano, al revisar las fotos vuelven los ánimos y llegan los buenos recuerdos, las actividades no parecen ya tan modestas como me parecieron en su día, y bien merecen un hueco en este blog, aunque solo sea para eso, para el recuerdo.
Javi en la vía Thor, Pared del Zabala

* * * 

A finales de junio estuvimos en San Martín de Valdeiglesias, aquel día salimos tarde de Madrid, y encima alguno tuvo que desayunar un par de veces para despejarse de la noche de juerga del día anterior, y una vez en el sector, pues nada que contar, anduvimos como piojos en costuras para sacarle tres vías a un trozo de pared en sombra donde abundaban los pretendientes y casi había que pedir turno.
Javi en el Sector Peonías de San Martín de Valdeiglesias.

Hoy recuerdo de aquel día, la buena tertulia, los ratos de escalada y las risas con mis amigos tras las cervezas de turno.
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En julio fuimos a las retuertas, casi ni me molesté en sacar fotos, pues estas vías ya las tenía, y encima, tras la actividad te vas de la pared pensando: Hoy no he hecho nada nuevo pues he repetido vías, lo mejor la compañía.
Lidya en el Gran Diedro de las Retuertas, también llamado Peñas Lisa.

Hoy piensas… Lástima de no haber sacado más fotos.
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Por aquellos días, también anduvimos, en plena ola de calor, en una pared abrasadora de Pancorbo. Toda una mañana para sacarle dos vías a un pared de caliza que dejamos empapada en sudor y con trozos de goma pegados a la caliza, el calor no daba para hacer más y decidimos ir a refrescarnos.
Peri, en el sector cuestas de Pancorbo (Burgos)

Hoy viendo la colección de fotos no siento el calor, ni se me mete el sudor en los ojos...Bueno calor si siento, el que me dieron mis amigos.
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Por aquí también anduvimos con actividades alternativas, las ferratas. Siempre he considerado que a estas le faltan algo, emoción quizás. Sin despreciarlas, porque entiendo que tiene que haber cosas para todos, es como si fueras siempre de segundo en un IV+.
Cristina en la ferrata El Caliz (Ramales).

Eloy demostrando sus habilidades de lagartija en un puente tibetano.

Hoy, aparte de la buena compañía e inolvidables momentos, me viene una frase de mi amigo Eloy,… aquí el único peligro que tienes es que te pique una lagartija.
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Y, como no, en este resumen no podían faltar las tradicionales visitas a Peñalara las tardes de verano, antes de dar por cerrado el año e irme a la playa con la familia.
 Fran

Saliendo de una de las vías de la Placa de la Teresa

Javi... asegurándome? Es broma, creo que ya estaba en la reunión...¿O no? :)

En este bonito lugar, Peñalara, me suelen ocurrir siempre cosas agradables, este año no iba a ser menos, vuelvo a escalar después de 15 días tras una leve pero incomoda lesión. Aquí el cansancio acumulado del año parece menor y las lesiones parecen curarse simplemente con el contacto con la roca, creo que aspiro energía del granito alpino de este lugar.