28 septiembre 2015

En una pared cualquiera

Hace tiempo leí unos breves párrafos que me llegaron muy dentro, la lectura, y sobre todo mi mente enseguida me teletransportaron a una vía cualquiera de una pared cualquiera.
Entresaco unas frases de aquel texto, de un autor para mi anónimo, que se me quedaron grabadas:
De repente todo se vuelve tan simple que asusta, dejamos de juzgar porque ya no hay bien ni mal, solo la vida que eligió cada uno, finalmente entendemos que todo lo que importa es tener paz y tranquilidad, vivir sin miedo y hacer lo que alegra el corazón en cada momento”.

23 julio 2015

Secretivos en el Mar de Tetis

Durante el jurásico, hace ya millones de años, dos de los continentes por aquel entonces existentes colisionaron, entre otras cosas aquel choque produjo una gran depresión a la que llamamos la fosa de Tetis, el agua cubrió dicha fosa con mares poco profundos, con el paso de los siglos en dichos mares se fue acumulando desechos coralinos y otros materiales sedimentarios calizos, un posterior movimiento orogénico dejo toda aquella caliza libre de aguas.
De norte a sur pasando por el levante de la hoy península ibérica, semejante a una media luna en fase creciente, estaba parte de ese antiguo y desaparecido mar de Tetis, en estos lugares se elevan ahora valles, llanuras y grandes y conocidas paredes calcáreas vestigios de aquellos sedimentos, también hay otros recónditos lugares menos conocidos con pequeñas paredes de cierto encanto.
Para mí fue toda una aventura dar con ellos siguiendo pequeños mapas, difusas anotaciones o acompañando a algún amigo que había conseguido la información por el boca a boca. A todos ellos fuimos sin croquis, sin saber el grado de las vías. Era llegar a pie de vía y decir… esta parece factible, y allí que nos metíamos. Hoy resumo en este post tres de aquellas salidas.

Eloy en un paso de Bloque

* * *
- La primera de estas zonas la conocí en diciembre de 2013, hacía frío y la escarcha cubría todo el paisaje, seguíamos a Jorge, de vez en cuando Jorge paraba buscando unas referencias para nosotros inexistentes. Una vez orientado cambiábamos de dirección y continuábamos sus firmes pasos, nos fiábamos de su instinto, que remedio, habíamos decidido seguirlo aunque no tuviera éxito. Ya iba yo pensando que si no encontrábamos el sector al menos nos contentáriamos con un invernal paseo, cuando apareció el cañón ante nosotros. A su entrada estaba la referencia que buscaba Jorge, un viejo gendarme de tres puntas que parecía montar guardia.
Ante el viejo gendarme de tres puntas

En este caso la roca no estaba muy compacta yo incluso diría que estaba descompuesta, y para colmo tenía muchas aristas vivas, roca ponzoñosa lo llamó Vlady.
 Vlady

Javi
Desde el primer momento la roca no me produjo buenas sensaciones, luché en mi interior por ahogar dichas sensaciones pues habíamos desechado otros planes a sectores conocidos para escalar hoy aquí, tras la ardua búsqueda no quise dedicarme a dar paseítos ni a la vida contemplativa.
A la segunda vía que hice me bajé unos metros junto a un bolo del tamaño de una gran sandía, el bolo siguió bajando hasta el suelo y cayó a un par de metros de mi asegurador. No sé qué me asustó más si mi caída o ver el regatito que mandaba para abajo al publico existente.
Capté el mensaje y ese día no volví a revelarme contra mis sensaciones.

- En septiembre del año pasado tuve ocasión de visitar otro de los secretivos del “Mar de Tetis”. En esta ocasión fuimos guiados por Alfonso, o mejor dicho por el teléfono de Alfonso, pues cuando llevamos cerca de una hora andando por un polvoriento camino nos dimos cuenta de que a lo lejos todo eran matojos y terreno llano, la orografía que veíamos no daba vestigios de ninguna pared cercana, por fortuna hay cobertura y tras una oportuna llamada volvimos al camino correcto y dimos rápidamente con el sector.
¡Sorpresa, predomina el desplome!
Lorena asegurada por Alfonso

A un “plaquero” como yo se le acaban los brazos tras pocas vías, una vez petado y mientras mis lolos amigos del roco seguían a lo suyo, con pasos de bicicleta por aquí, taloneos por allí, acompañados por diversos monodedos y bidedos me dedique a otros menesteres. Aproveché el resto de la mañana para explorar el valle y recolectar sus frutos. Había nogales junto a la ribera del río, me llevé el macuto a casa un par de kilos más pesado de como vino, a pesar de que la cantimplora volvía vacía.

- El último de estos secretivos calizo lo visitamos este julio, en plena ola de calor, fuimos con pocas referencia, simplemente llevábamos una foto de situación que nos habían pasado por el móvil, nos cuesta un poco encontrarlo pues vamos con la idea de que la pared tiene orientación norte, tras un buen pateo rodeado siempre de moscas cojoneras, vemos que el único sitio en el que pueden haber vías está orientado prácticamente en su totalidad al sur, allí vamos como última opción a ver si hay chapas y… las hay! Las vías son duras aunque siempre hay algunas que se dejan hacer, montamos el campo en las únicas sombras que hay bajo unos desplomes. Nos dedicamos a escalar hasta que el calor, las avispas y sobre todo la falta de agua nos empujan a retirarnos.
 Miguel (Junior) asegurado por Yago

 Antonio (Menda)
Eloy

A pesar de haber trepado menos de diez vías sumando los tres sectores, no cambio ningunos de estos días por escalar en otras zonas más afamadas de caliza.
Aunque no es mi estilo en esta ocasión prefiero no desvelar estos pequeños lugares, lugares hechos por el paso de millones y millones de siglos, por ello se me hace difícil entender la palabra secretivo, se me hace difícil ver que las personas, que duramos segundos con relación a estos muros, nos creamos con sus derechos, aun así lo respeto por petición expresa de dos de mis guías. En estas tres salidas he disfrutado con el encanto de la búsqueda, ese encanto de la exploración que parece hoy perderse, estos lugares anónimos le dan sentido a la exploración, otra faceta de la escalada, que entiendo que debe ser algo más que coger una guía e ir a tiro hecho a pie de sus vías.

10 julio 2015

Recuerdos de Peñalara

De por sí solo un objeto no tiene mucha historia, la historia la obtiene cuando lo conectamos a nuestra vida y cohabita junto a nosotros un tiempo. A los objetos de casa no se les aprecia por su valor monetario, se les aprecia por su valor sentimental, por las historias que hemos pasado junto a ellos, por cómo y donde los hemos obtenido, por los recuerdos que nos evoca. Lo mismo me sucede en las paredes de Peñalara, su granito alpino retiene entre sus placas y fisuras un montón de recuerdos, ya sean invernales o estivales, ya sean buenos o no tan buenos, cada vez que vengo empiezan a aflorar y puede decirse que aunque no desplazan la realidad si complementan un bonito día de escalada.

Aquí me inicié en el mundo de la escalada, aquí vi por primera vez a unos escaladores metidos en faena, fue hace ya muchos años. Mientras me refugiaba de una ventisca en el Refugio de Zabala surgieron dos escaladores de entre la niebla, aun recuerdo el tintineo de sus cacharros, sus barbas llenas de nieve, allí estaban saliendo por arriba de alguna vía de la Pared del Zabala.
Hoy subimos por un par de vías por esta pared, una equipada y otra de equipar, aunque las condiciones son bien distintas y nosotros no salimos por arriba, no dejan de venirme aquellos recuerdos y otros muchos de todas las veces que he andado por aquí.
Terminadas estas vías ponemos rumbo al Cosaco y al Trapecio, pero nunca llegamos, de camino nos encontramos con Irma en la Placa de la Teresa y nos hacemos un par de vías por allí con ella.
De este lugar también guardo gratos recuerdos, recuerdo que las primeras veces que veníamos por aquí nos dedicábamos a hacer las vías fáciles… Las Lola, Ebusiana, Piremanía Free, Teresa…, a las duras las mirábamos de reojillo y las dejábamos para una mejor ocasión. Hoy nos pasa lo contrario, nos hacemos las duras, Dentrognomo y Aquí Huele a Muerto y las fáciles las vemos de reojillo, se las dejamos a las nuevas generaciones con las que hoy compartimos paño, que algún día harán como nosotros.
El calor está apretando, aun así nos da tiempo a hacer un par de vías más que están a la derecha de estas, para mi son nuevas, Wodypartys y Marga free, son duras y verticales, solo hago la segunda en tope, espero volver algún día por aquí, le pegaré a esta vía de nuevo y veré los recuerdos de hoy como lejanos.
En el camino de vuelta hacia el coche no hablo mucho, me dedico a saborear la esencia de los recuerdos y a integrar lo vivido hoy en ellos.

24 junio 2015

El Cancho de La Ladera, La Cabrera

No recuerdo como vino a la conversación, lo que si recuerdo es que terminadas las vías Manolo mencionó la similitud que hice en su día entre la escalada y el ajedrez. Horas más tarde, mientras viajaba en Metro de vuelta a casa, mis neuronas volvieron a aquella conversación buscando nuevamente la interconexión…
Tenía la chapa ya bajo mis pies y no sabía que pieza mover, no veía buena jugada y menos cuando mi pie izquierdo había patinado ya en el arenoso granito, por mi mente pasó levemente la idea de bajarme pero tirar el rey no era la opción, estaba en un equilibrio no muy estable, o lo que es lo mismo estaba en jaque, mi próxima jugada debía ser precisa, toqueteaba todas las presas pero ninguna me daba una mínima confianza para dar el paso, todas eran precarias, no sabía que combinación hacer, tranquilo pensé la mejor jugada, mis compañeros no me cantaron el movimiento pues cada uno había pasado de distinta manera por allí, al otro lado de la cuerda había un silencio casi sepulcral, el silencio que me hacía falta para pensar y buscar la mejor combinación… volví a toquetear las presas, volví a mirar, hasta que me di cuenta que la buena jugada estaba abajo, en el paso de adherencia, justo en el lugar donde hacía pocos segundos había convertido el granito en arena, la roca está ya caliente, será un paso de fe, una jugada de doble filo que puede salir bien o mal… La goma y la piedra aguantaron y tras el paso de fe pude enrocar a mi rey junto a un agarre de mano.
Miguel, en el paso clave de Fácil Tranquilidad, 6c+...¿6c?

* * *

La mañana empezó distinta, mientras tomábamos café, el camarero, a instancias de un cliente sexagenario, nos puso por la tele un combate de boxeo en el que peleaba su hermano Nico, según se calentaban los púgiles nos iba desvelando los misterios del combate. Mira cómo se sale de la corta distancia pues sabe que cobrar, ahí se está cubriendo el hígado y la pera, ¡jop! Ese le ha dolido, según me dijo va a tardar tres días en masticar bien…veréis, veréis ahora…¡Toma! ¡K.O.! Nico tumbo a su contrincante al tercer asalto.
Pagamos los cafés…cualquiera se va de aquí sin pagar, y nos fuimos del bar con la surrealista escena de ver al sexagenario cliente, guasón y aún caliente por el fervor del combate, buscando pelea como si fuera un crio después de ver una película de Bruce Lee.
Ahora nos tocaba calentarnos a nosotros pero no en el cuadrilátero ni en el bar, sino en las laderas del convento de San Antonio en busca de nuestro sector, a pesar de que la cuesta no es muy larga y de que aún no apretaba mucho el calor, llegamos sudando la gota gorda a la base de las vías.
El sector de hoy es la zona baja del Cancho de la Ladera, está orientado un tanto al oeste y da la sombra en su base lo justo para dejar de sudar y hacernos la primera vía medio a la sombra, luego ya se va metiendo el sol poco a poco hasta que se hace difícil buscar una sombra para poner los gatos en la fresquera, al final la roca estaba algo caliente y la adherencia no era del todo buena, pero yo no cambio el día por otro, salí encantado con esta zona baja de El Cancho de la Ladera al que pensamos volver con algo menos de calor.
Tras la cuesta y el cambio de camiseta le damos una visual general a las vías. Como vamos tres preferimos hacer primeros largos a meternos en pared con incomodas reuniones.

Tag an Meer, 6a, la primera chapa es el segundo seguro (Foto Manolo)


 Manolo en Tag an Meer, 6a

En Tag an Meer, 6a (foto Manolo)

La primera vía, la de calentar, es el primer largo de la Tag an Meer, 6a, la primera chapa tiene un considerable aleje, hay una buena fisura donde entra a cañón un alien, el paso duro está casi al final, cuesta dejar el agarre de una fisurita a la que ya le has cogido cariño para meterte en parca adherencia.
 Miguel en la vía Anónima, 6a

Vía Anónima, 6a+ 


Posteriormente nos metemos en una Vía Anónima, 6a+, a la izquierda de la primera, en esta vía abunda el musgo en su parte final, justo donde hay un aleje, entra bien un friend pequeño que te asegura la llegada al descuelgue, el problema es que si metes el friend luego el último lo tiene que recuperar, y como la reu no tiene anillas te tienes que ir a la de la vía anterior (a la derecha) a bajar de sus anillas,… "pendulaco" al canto.

Román Pérez, 6a... 6b?



Terminada esta nos metemos en el primer largo de la Román Pérez, 6a,  aunque eso del 6a no sé, igual es que se ha roto algún canto o se ha terminado de caer algún desconchón, para nosotros el paso de salir de la bañera es de 6b, también puede ser que la roca ya estuviera templada.
 Entrada de Fácil Tranquilidad, 6c+?

 Miguel en un "cruzaito" de Fácil Tranquilidad


Finalizamos el día con una vía dura, Fácil Tranquilidad, 6c+, en nuestra opinión 6c. Miguel va de primero, Manolo y yo detrás en tope, no desaprovechamos la ocasión de tener la cuerda puesta para probarla, guapísima vía que te va a exigir lo mejor de tus gatos y de tus yemas.
Nuestra idea inicial era terminar el día con el V+ de la vía 3 (según croquis), pero el calor ya nos tira pal’ convento, bueno más que pal’ convento para las cervecitas que hay algo más abajo. Ya volveremos por aquí con algo más de fresco.

Datos técnicos.
Desde el convento de San Antonio de La Cabrera subir la ligera cuesta, no tiene perdida, desde abajo se ven tanto el Pajarito como el Cancho de la Ladera (también llamado Cancho del Fraile).

El croquis está en Escaladores de la Cabrera, si no me equivoco este es de Raúl Redondo.
Las vías que hicimos se pueden hacer con cuerda de sesenta, una decena de cintas, reunión y grillo. Opcional un alien (vía 2) y un friend pequeño (vía 1).
Como he dicho en el texto, el descuelgue de la vía 1 tiene dos parabolt sin argolla, hay que ir a la reu de la vía 2 para bajar. Cuidado con la maniobra de desmontar. La opción es rapelar de las argollas de la vía 2 pidiéndole al compañero que te fije un poco la cuerda que aun pasa por los seguros de la vía 1, de esta manera el péndulo está controlado y se puede desequipar.

11 junio 2015

Agujas de Valdemanco

Mis amigos me preguntaban que qué pasaba con el blog, que si lo había dejado; la respuesta era bien sencilla, aunque en esto últimos meses he seguido haciendo actividad, la causa principal de este pseudo-abandono es el encadenamiento ruinoso de lesiones, no salía de una y ya estaba metida en otra,… Ahora parece que ya voy saliendo, o al menos ya he aprendido a convivir con ellas, pues alguna creo que ya la tengo crónica. Para no forzar más de la cuenta me refugié en mi grado de confort repitiendo vías en escuelas para mí conocidas, con esto, salvo pasar un buen día entre amigos no había mucho más que contar… y menos a mí fisio, que por no oír sus reproches simplemente le decía que me dedicaba a dar “paseítos por la Pedriza”. Entre estos “paseitos por la Pedriza” destacan las visitas que últimamente hemos hecho a las Agujas de Valdemanco, este solitario paraíso de granito de alta montaña, donde abunda el musgo y el cerrado matorral, donde vive la nerviosa lagartija y el inmutable buitre. Aquí la tranquilidad y la energía entran por los poros por si sola, que mejor sitio que este para romper un silencio que ya me molestaba, que mejor lugar para recuperar energía.
Miguel, en el L1 del El Alpinista electricista, 6c+

* * *
De mis últimas salidas varias han sido por estas apartadas agujas, era agradable ver la progresión tanto física como mental que me daba este lugar. Recuerdo que la primera vez que subí, con el chorreo de lesiones a cuesta, casi me tumbó la pequeña subida de acceso, puede decirse que llegué a la base de las agujas moralmente derrotado y pidiendo árnica para mi rodilla, ese primer día me conformé con hacer tres vías de cualquier manera, me limité a ver como los demás disfrutaban de la escalada mientras mi alma intentaba buscar un algo entre las agujas que había perdido en el valle.
Por suerte no perdí la afición a la fotografía y conservo unos recuerdos de aquel día que ahora veo un tanto distantes.

Manolo en Rebeca, 6a+

Miguel en Gandalf, 6b

Fernando en el Muro del Sol, Vía Abejas, 6a+

Semanas después vino la segunda visita, creo que fue en esta cuando llegó el punto de inflexión, la subida me costó menos y aunque se notaba la falta de actividad, las lesiones no enturbiaron la escalada. A decir verdad apunto estuve de no ir, pues al oír el nombre de las vías que proponía Miguel: Directa Salcedo-Sanchez y el Alpinista Electricista a la Punta Laura, me entró el… “Y donde voy yo con este cuerpo a hacer semejantes vías”, los ánimos de Miguel me empujaron, y bueno, voy y hasta donde pueda me dije.
 Miguel, primer largo Directa Salcedo-Sánchez, 6b (mantenido) ¿6c?

Fernando, en el L2-L3 Salcedo-Sánchez

 R1 de El Alpinista Electricista, 6c+

Fernando, L1 de El Alpinista Electricista, 6c+

Excepcionales vías. Ese día, aunque en tope, Vlady, Manolo y yo solo hicimos una, La Directa Salcedo-Sanchez a la Punta Laura, mientras Fernando y Miguel hicieron también El Alpinista Electricista. Para esa única vía bien valió subir, fue la excusa perfecta para compartir cuerda y risas y por supuesto la posterior cerveza, también fue la excusa para olvidarme de las lesiones.
 Vlady, empalmando el L2 y el L3 de la Directa Salcedo-Sánchez

 Manolo, en el L2 - L3 de la Directa Salcedo-Sánchez


Menda en el mismo largo

Al día siguiente volvimos Miguel y yo a este paraíso de verdes placas y firmes regletas, fue una subida rápida donde las lesiones quedaron difuminadas por el entorno, hicimos cinco vías cortas, en este caso todas encadenadas de primero, disfrutamos de un día como hacía tiempo no lo hacía, en este lugar que cada vez significa más para mí.

 Cancho Moñiga, vía Merlayn, 6b


 Muro del Sol, El Quinto Elemento, V+
  Muro del Sol, El Quinto Elemento, V+
Datos técnicos y croquis: Vienen en la guía de Juan Luis Salcedo, La Cabrera, Agujas de Valdemanco. De Punta Laura en vía clásica hay un buen croquis. Por su parte Miguel me ha pasado este que subo:


En él se puede ver una tercera vía que dudamos que sea la Vía Casquet-Becquer-Vivanco pues inicia su recorrido por un espolón y está equipado con parabolts M-10.

Descenso de Punta Laura: Destrepando por detrás o rapelando por las vías, ojo la última reunión de la Directa Salcedo-Sánchez está un tanto vetusta, nosotros rapelamos de un cáncamo que hay algo más a la derecha, en una tirada de 60m. Según pone Miguel en el croquis se recomienda hacer la Directa Salcedo-Sanchez en dos largos pues la segunda reunión es un tanto incómoda, y el Alpinista Electricista en tres, pues las cuerdas corren mal arriba. El resto de las vías son de un largo. Las dos primeras vías de Punta Laura se pueden hacer con cuerda simple de 60

P. D. En este blog puedes encontrar algo más de esta zona.

05 febrero 2015

Recuerdos de un esquiador

Thierry (Tití) es un monitor de la escuela francesa de esquí de Saint Lary, coincidimos con él a partir del segundo día de nuestra estancia en Pirineos, aparte de otros, había dos temas que siempre tratábamos en nuestra conversación, el estado de la nieve y el tiempo para el próximo día, preferíamos preguntar a una persona de montaña de la zona, que lleva muchos años contemplando estos cielos, a ver unas estrellitas de nieve pegadas en el impersonal mapa de la meteo junto a unos parcos comentarios. Aunque al final ya dudábamos de Tití, pues a partir del martes teníamos siempre la misma previsión, en su algo precario castellano nos decía. “Hoy bueno, pero mañana un metro de nieve” y “la nieve aquí mala id al otro valle que hay nieve bonita”,…me hacía sonreír cada vez que decía lo de la nieve bonita.
Probamos la nieve en el primer valle (Pla D’Adet) y efectivamente estaba helada, y encima se había levantado una mareante niebla, decidimos cambiar de valle fuimos a "Le Vallon", donde encontramos la nieve bonita que Tití nos había dicho libre de nieblas.

Le Vallon

Amaneció el miércoles y ni una nube, al ver a Tití se me ocurrió preguntarle por el metro de nieve prometido, su respuesta fue la misma que el día anterior. “Hoy bueno, pero mañana un metro de nieve”, “Id al otro valle que allí hay nieve bonita”.

Pla D’Adet entre nieblas

Volvió a acertar en cuanto al estado de la nieve, seguía “fea” en el primer valle y bonita en el segundo. Que gozada, el único problema que tuvimos fue que por apurar al máximo el tiempo, por poco no llegamos al último telecabina.
Llego el jueves,…y bueno, el metro de nieve se quedó en diez centímetros, eso sí, hacía algo de viento y mucho frío, a pesar de los guantes los hierros de los tele arrastres nos robaban el calor de las manos con rapidez. Esta vez la niebla cubría ambos valles, se notaba que estaba entrando un duro temporal.
Antonio y Jose

Con niebla se pierden las referencias, no ves los bordes de la pista, ni el relieve de la nieve, y por supuesto tampoco donde metes los esquís, todo es blanco, todo excepto la silueta naranja a la que seguíamos, la de Jose, el más avezado de nosotros, abría camino y nos esperaba en los sitios estratégicos.
La jornada de esquí preferí darla por terminada pasada las dos de la tarde, tras más de cinco horas de fríos remontes, mareantes bajadas entre nieblas y un par de buenas castañas, en una de ellas amorticé el casco y en la otra, no sé cómo, apareció un esquí encima de mí. Tras esta segunda caída decidí retirarme. Allí deje a mis amigos Jose e Iker, tras decirles que se bajaran cuando quisieran, que yo me iba a la ducha.
El viernes por fin llegó el metro de nieve de Tití, sin dudarlo fuimos a las pistas, no sé si lo hicimos porque teníamos pagado el “forfait”, por el ansía de esquiar, o simplemente porque era nuestro último día de esquí y queríamos aprovecharlo, lo que si sé, es que somos de los que abrimos remontes y cerramos pistas, bueno más mis amigos que yo. Al llegar arriba vimos el espectáculo, nevaba y seguíamos con niebla, esta vez menos densa. Los remontes al “valle de la nieve bonita” (Le Vallon) estaban cerrados por viento y había tal cantidad de nieve en Pla D’Adet, que era como si esquiáramos fuera de pista, ese día dejamos pronto el deporte, aprovechamos para conocer las costumbres de por aquí en uno de los chiringuitos de la estación, nos tomamos el típico vino caliente con canela y creo que con algo de azucar, que Iker nos tenía casi pedidos cuando entramos al bar. Tras los vinos bajamos al valle entre la persistente nevada, y unos extraños y sordos ruidos que alguien dijo que eran avalanchas. Con una cena regada por un vino de Burdeos en un restaurante de la zona terminamos nuestra aventura. O al menos eso nos creíamos, pues en el viaje de regreso la aventura fue aún mayor.

Iker paleando nieve


Tardamos un buen tiempo de salir del aparcamiento del hotel, tuvimos que abrir camino al coche a base cadenas, palas y algunos empujones, además, ayudamos a un par de chicas francesas a sacar el suyo, es lo que tiene ser un macho ibérico, tienes que ir demostrándolo allá por donde vayas. 
Saliendo del pueblo

Conseguimos salir del pueblo, según subimos la cuesta al puerto ya tenemos el primer susto, a pesar de llevar cadenas se nos va el coche en una de las curvas, el habilidoso Iker consigue controlar el vehículo sobre el hielo, continuamos camino aún más lentos para evitar más sustos. Pronto nos quedamos parados sin saber por qué, nos bajamos a ver, delante nuestro hay tres o cuatro coches en caravana, acaba de caer una avalancha sobre la carretera, no se puede continuar, pasa una pala quitanieves pero se va de regreso por donde ha venido, pues la altura de nieve sobre la carretera es más alta que la del propio camión.
Primera avalancha


Mi experiencia en la construcción me hace opinar que tardarán varias horas en quitar la nieve siempre que venga la maquinaria adecuada, allá va una pala cargadora. Tras una breve charla decidimos esperar, pues preferimos esto a comprobar el estado de otras distantes carreteras.
Cerca de tres horas más tarde la pala deja despejada la ruta, nos ponemos nuevamente en marcha, sobrecoge pasar por la zanja que ha abierto la máquina. En nuestra cabeza solo teníamos una idea, la de cruzar el túnel de Bielsa lo antes posible, pues entendemos que en la cara sur de Pirineos el temporal no será tan fuerte. Los coches que nos precedían desaparecieron en uno de los cruces, debían ser franceses que iban a otro destino, nos tocó abrir huella a nosotros.
En un momento todo se volvió blanco, a duras penas se veían las balizas rojiblancas que marcaban la carretera, de repente el coche chocó con nieve recién caída y se detuvo en seco, enseguida entendimos el por qué de la blancura que vimos, era el polvo residual de otro alud. Tardamos un tiempo en desbloquear el coche, lo desenterramos con bastones, raquetas de nieve e incluso con nuestras propias manos, poco después apareció un quitanieves que liberó la carretera, en esta ocasión la avalancha no superó el metro, me vino a la cabeza las conversaciones con Tití, mi imaginación me hizo pensar que era este el metro de nieve al que se refería Tití.
Iker y Jose

Este post está dedicado a Iker y Jose, sin ellos esta magnífica semana de enero de 2015 no habría sido la misma.

20 enero 2015

Un extraño paseo por La Pedriza

Hay días que tienes tantas vivencias juntas que en algún instante tu cerebro llega a dudar si todas han ocurrido el mismo día, es como si no tuviera tiempo a asimilarlas juntas. Eso me pasó el otro día al final de la jornada, en el último sector hubo un momento que dudé, pues me pareció muy distante el inicio del día, pero mejor empiezo desde el principio.
Miguel en la primera del Mururoa

* * *
Empezamos el día temprano, hoy nuestra intención es visitar un par de sectores pequeños, a las ocho ponemos rumbo a la Pedriza, a pesar de que a nuestro primer sector se accede mejor desde Cantocochinos entramos por el Tranco, es una cuestión de gustos, andas un poco más pero es todo más tranquilo y menos agobiante, sobre todo por no tener que estar pendiente de la barrera del otro lado.
La mañana es fría y el camino se nos hace corto con la amena charla, pronto llegamos al Mururoa, una pequeña placa vertical con cuatro vías con algo de canto y muchas manchas de musgo que no dificultan la escalada, el sector está solitario, tras dar un rápido vistazo a las vías nos equipamos y nos metemos en ellas. Está terminando Miguel la primera cuando empezamos a oír murmullos y ladridos.
El primero en llegar es Galo, algo detrás vienen un montón de amigos, entre los saludos y el alboroto de los perros se nos olvida que estábamos aquí para trepar, subo y cierro la primera. Amablemente nos dejan meternos en la segunda, con la excusa de que nosotros vamos más rápido, a pesar de que ya han desplegado la cuerda bajo ella, circunstancia que por supuesto agradecemos.
En nuestra segunda vía del Mururoa

Tras hacerla el tiempo empeora, empieza una ligera nevada, decidimos esperar un poco, la nieve se está depositándose en las regletas de la pared y aunque no funde lo hará al contacto de nuestros dedos, mientras esperamos acontecimientos nuestros hoy compañeros de pared cierran las dos vías que tienen abiertas. Sus perros aun no deben tener definida la jerarquía, pues de vez en cuando se oye alguna que otra tarascada con el correspondiente quejido y la voz del amo del perro agresor tratando de imponer el orden, el tiempo no mejora y nuestros compañeros de tapia deciden ponen rumbo a Cantocochinos. Nosotros aguantamos un poco más, pero la leve y persistente nevada mella nuestra paciencia y nos hace poner rumbo sur.
La Foca

El segundo sector al que teníamos pensado ir es a la Foca, que está más o menos orientado al norte, aun a sabiendas de que va a estar mojado vamos a hacerle una visita, no buscamos mejor opción pues ahora mismo estará empapada cualquier pared ya sea norte o sur.
En el camino a la Foca deja de nevar y cuando estamos observando sus distintas lineas sale el sol, frente a nosotros cruzando el rio está el ahora reluciente Cancho del Ratón, decidimos ir para allá a ver como estaban sus vías pues las de las focas tardarán en secar.
Cancho de Ratón

De camino al Ratón le suelto a Miguel un… “A ver si han reequipado el sector”. Miguel no da crédito a mis palabras pues no sabía siquiera que estuviese desequipado, este hecho hace que acelere el ritmo de marcha y varíe levemente su humor.
El aumento del paso junto con el exceso de abrigo hace que en la mínima cuesta nos paremos a quitarnos ropa, en menos de media hora hemos pasado del invierno a la cálida primavera, incluso me tengo que poner un pañuelo en la frente pues el sudor busca mis ojos.
Llegamos y efectivamente el Cancho del Ratón está desequipado, no es una novedad para mí pero sí para el equipador que va conmigo, esta circunstancia hace que su humor varié aun un poco más, entiendo que a los del mismo gremio le afecten más esas cosas.
Tras estar despotricando un rato decidimos acercarnos al Risco de las Hormigas. Este sector está dividido en dos zonas, la inferir y la superior, la primera está momentáneamente ocupada, nos vamos a la de arriba a hacer un par de vías mientras se libera la inferior.

Miguel en el sector superior del Risco de las Hormigas


La primera vía que hago no es que fuera muy difícil simplemente es que no voy centrado, con tanto cambio mi cabeza no está tranquila, la subo pero decido no escalar más en el día, ya que no estoy disfrutando, me dedico a asegurar a Miguel que parece que el escalar le relaja de los últimos acontecimientos del Cancho del Ratón.
Volvemos al sector inferior, el 6c que pretende hacerse Miguel sigue ocupado, mientras se queda libre se hace el 6b de la derecha, tras esto me anima a meterme. Y bueno, la segunda negativa no soy capaz de dársela. Me meto en tope, quitando el paso de mostrador del último paso lo saco bien, bajo y me vuelvo a abrigar pues ha entrado una nube y la temperatura vuelve a bajar con rapidez, de casi estar en manga corta volvemos a los forros y las plumas.

Según estoy mirando los pegues de los que ocupan la vía me entra una duda que le pregunto a Miguel.
  • Oye Miguel, ¿Lo de Galo y sus amigos fue esta mañana verdad?

No hace falta que me conteste pues enseguida me doy cuenta de la tontería que estoy diciendo, me quedo pensando en cómo me ha llegado esa idea a la cabeza y en los intríngulis de nuestro cerebro. Mientras, los hoy compañeros de pared dejan colarse a Miguel para que se haga el 6c.