A principio de verano Yago nos propuso una aventura por el espaldar de Galayos, más concretamente a Peña Gallina, llegan las fechas y por circunstancias no nos puede acompañar, tampoco nos asegura presencia los siguientes fines de semana, así que Vlady y yo decidimos meternos en faena pues ya teníamos hecha la idea… te echamos de menos Yago!
Viernes 19 de agosto, salimos de Madrid a eso de las cinco rumbo a Guisando, el viaje lo hacemos sin ningún tipo de contratiempo ni retención, llevamos un buen plano de situación con pistas de tierra incluidas por lo que llegamos a nuestro lugar de pernocta casi sin darnos cuenta.
Tras la estupenda cena dejamos preparado el material y pronto nos vamos al sobre.
Tras la estupenda cena dejamos preparado el material y pronto nos vamos al sobre.
Antes del amanecer ya estamos preparados y andando a la base de nuestro pico, sobre nosotros hay alguna fina nube que nos cubrirá del radiante sol durante buena parte de la mañana.




El pie de vía es inconfundible, una hilera de parabolts lo identifican, empezamos rápido pues no queremos que el sol caliente mucho la roca ya que mi tanda de largos, que serán unos 200m, es de placa de adherencia mezclada con garbanzos, ñapas y alguna que otra patata.
Según voy subiendo la dificultad baja casi a la misma velocidad que los seguros, la hilera de chapas del primer largo ha sido un espejismo, la alegría con la que están puestas las siguientes chapas es cada vez mayor, se hace difícil ver la siguiente, el cuarto largo de unos 40 m, creo que tenía tres chapas y para colmo me salto una. (Ojo al cuarto largo, se tiene tendencia a seguir tieso para arriba, la primera chapa esta en diagonal a la izquierda)
Según voy subiendo la dificultad baja casi a la misma velocidad que los seguros, la hilera de chapas del primer largo ha sido un espejismo, la alegría con la que están puestas las siguientes chapas es cada vez mayor, se hace difícil ver la siguiente, el cuarto largo de unos 40 m, creo que tenía tres chapas y para colmo me salto una. (Ojo al cuarto largo, se tiene tendencia a seguir tieso para arriba, la primera chapa esta en diagonal a la izquierda)

Cuarta reunión recibo a Vlady descalzo, o mis pies han crecido o los gatos han encogido, creo que lo primero pues llevo quince días andando y corriendo por la playa dando a los pies libertad de despliegue. 

Vlady iniciando el quinto largo
Vlady inicia su tanda de largos, no terminamos creernos que vayamos bien pues el equipamiento de la vía ha dejado de existir, ya no hay ni parabolts ni reuniones ni siquiera un oxidado clavo que nos de una pista, pero por intuición creo que vamos bien, la dificultad de la vía en este tramo está en saber por donde hay que meterse. Entre largo y largo me paso el tiempo contemplando las moles de granito alpino que nos rodea, el silencio es casi absoluto, de vez en cuando es roto por voces en la lejanía, hace tiempo que hemos identificado a otra cordada por el este, están metidos en lo que parece ser una bonita y larga fisura de un risco del que desconocemos el nombre, esos si que están metidos en toda una aventura.
Foto Vlady: Uno de los pasadizos
Vlady con el primer bocata
Tras estos tramos de baja graduación, pasadizos y como digo de nulos seguros fijos, llegamos a la guinda del pastel, a nuestra izquierda está el escape de la vía que lleva al destrepe, a la derecha el último largo, este aprovecha la debilidad de la pared, es un tramo de unos 25 m roto y con un par de fisuritas intermedias más o menos paralelas y ligeramente desplomadas entre un largo bloque que parece empotrado, el musgoso largo da al norte.
Lo equipa Vlady no sin esfuerzo, luego voy yo, aun con las cuerdas por delante hay que apretar, en los desplomitos prefiero no pensar mucho el primer pegue debe ser el bueno,…bien… tras este llegamos a una reunión con dos chapas en el que hay anudado un cordino desde donde se debe rapelar, a su izquierda hay un largo cintajo verdoso que debe ser para reforzar el rapel, pues el primer cordino anda ya tieso y descolorido, aquí entendemos que hemos terminado la vía.

Vlady preparando el rapel
Tras bajar el incómodo rapel nos tomamos medio bocadillo, sin mucha demora iniciamos el descenso ya que el calor aprieta, debe ser uno de los días más calurosos del año, aunque por aquí en las alturas es llevadero.

Tras unas 8 horas de tranquila actividad, unas 5 en vía, llegamos al coche donde damos por finalizada la aventura, aunque aun nos queda lo mejor, hidratarnos y alimentarnos a base de cerveza y carnaza, a pesar de este “tratamiento” los dos kilitos que traía de recuerdo de las vacaciones me los he quitado de un plumazo.
Cómo llegar: Hay dos maneras de llegar, la primera por El Hornillo y Mingo Fernando, la propone Tino en su guía. La segunda es por Guisando, es más corta pero hay que meter el coche por pista, nosotros fuimos por esta, Pedro la describe perfectamente en el foro de vía clásica. ¡Gracias Pedro!
Croquis: Va este realizado por Vlady con nuestra actividad, Tino en su guía también lo tiene aunque siguiéndolo creo que nos liamos en los últimos largos, nos salió algún que otro largo más y le damos distinta graduación (Es probable que no siguieramos el que describe Tino en su gúia: Escaladas por la Comunidad de Madrid y Alrededores).

Al último largo no hace falta subirse el macuto.
Actividad realizada:
549. La Gallina Caponata, 6a/6a+
4 comentarios:
Qué hay Antonio!
Buena recomendación lo del que en el último no hace falta subirse la mochila...seguro que se escala mejor ;)
Salu2
PD: Me gusta el nuevo estilo del blog.
Que tal Vlady, pues si como no sabiamos que era el último largo... pues más vale que sobren cosas que no que falten.
Al blog le estoy dando una vuelta, así que andará en obras y con cambios unas semanas.
Saludos
Hola Antonio, una pena no haberos
podido acompañar en una actividad
tan guapa.
Un saludo.
Hola Miguel, descuida tenemos mucho tiempo por delante, seguro que compartiremos otras aventuras, ya contarás de tus vacaciones.
Saludos
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